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  AGRICULTURA
   
 

La actividad agrícola en la entidad tiene relevancia por la producción de alimentos, los cuales representan la mayor parte de la superficie cosechada, y en muchos casos la manutención básica en el medio rural. En gran parte de la entidad estos cultivos se siembran en zonas de riego o temporal, incluso en lugares donde las heladas así como el mal tiempo hacen bastante arriesgada la producción de la tierra.

La agricultura en el estado de Puebla se presenta en una variedad altitudinal que va desde los 500 a más de 2 700 m, y en muy diversas condiciones climáticas; al norte del estado se desarrolla en climas templados húmedos, en la parte central del estado y en las cercanías de la Sierra Nevada, volcán de La Malinche y Pico de Orizaba se lleva a cabo bajo condiciones frías con frecuentes heladas que causan severos daños a los cultivos; por último, en la zona sur, conformada por las cadenas montañosas de la Sierra Madre del Sur y el Eje Neovolcánico, se realiza bajo la influencia de una variedad de tipos climáticos, que van desde los cálidos húmedos hasta los semisecos y secos, estos últimos con escasas lluvias que limitan la disponibilidad de agua, tanto para la producción agrícola como para la realización de otras actividades.

CARACTERIZACIÓN DE LA AGRICULTURA

La agricultura de temporal se desarrolla en lugares con topografías muy variadas, que van desde las partes altas de los valles, hasta lugares con pendientes pronunciadas que forman parte de la sierra, así como en lomeríos y grandes llanos; además de lugares favorecidos por la humedad. Se encuentra bajo la influencia de variados tipos climáticos, desde templado húmedo con abundantes lluvias en verano hasta semiseco semicálido con lluvias en verano y sobre una gran diversidad de suelos, donde la fertilidad es variable, la mayoría presenta altos rendimientos con aplicación de fertilizantes. En el ciclo agrícola 93-94 se fertilizaron 495 559 ha de temporal, lo que representó el 52.89% de la superficie sembrada. Cerca del 34.30% de la superficie agrícola los trabajos de labranza y cosecha se realiza con maquinaria moderna como: tractores, arados, rastras, surcadoras, sembradoras, cultivadoras, desgranadoras y empaquetadoras.

En el distrito de desarrollo rural V Cholula, esto es, al oriente del valle de Puebla, noreste de Cholula y oriente de Tochimilco, en las inmediaciones de la Sierra Nevada cerca de los 3 000 msnm, los suelos presentan una fertilidad alta, lo que permite elevadas producciones de maíz y frijol, la principal limitante para las especies cultivadas son las intensas lluvias y heladas. Se siembran también: trigo, cacahuate, sorgo, además de manzana, ciruelo, durazno y pera plantados por debajo de los 2 500 msnm.

En los distritos de desarrollo rural IV Libres y V Cholula, el riego está sustentado por el suministro de agua proveniente del río Atoyac, formado a partir de los deshielos del volcán Iztaccíhuatl y de corrientes aisladas pertenecientes a la Región Hidrológica No. 28 "Balsas". Existe una gran diversidad de suelos, en el valle de Puebla, San Martín Texmelucan, San Felipe Teotlalcingo y Huejotzingo, éstos se caracterizan por tener acumulaciones moderadas de arcilla, en algunos lugares la profundidad se ve afectada por una fase dúrica, sus rendimientos en la agricultura van de moderados a altos; algunos de los cultivos son: maíz, frijol, maíz forrajero, tomate, cebolla, manzana y pera. La lechuga y gladiola son importantes en Cholula y el trigo en Libres.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
     
 
  Mapa de Agricultura
   
   
   
 
  Mapa de Capacidad Agricola
   
   
   
  CLIMAS
   
 

En Puebla los climas que predominan son los templados, éstos se distribuyen en la parte central, desde el oriente de la Sierra Nevada hasta el occidente del Pico de Orizaba, en sentido oeste-este, y de San José Chiapa a San Vicente Coyotepec, en dirección norte-sur; asimismo, comprenden entre otras zonas, una franja que atraviesa en dirección noroeste-sureste el norte del estado. En orden de abundancia les siguen: los climas cálidos, los cuales se localizan en el norte, noreste y suroeste principalmente; los semicálidos, situados entre los templados y los cálidos de las zonas norte y centro-suroeste, entre otros sitios; los semisecos, en el sursuroeste, en los alrededores del valle de Tehuacán y en la zona de las lagunas Totolcingo y El Salado; los secos, al sur y sureste de la población Tehuacán; los semifríos, cuyas áreas más extensas corresponden a las laderas de la Sierra Nevada, el Pico de Orizaba y La Malinche; y los fríos, que ocupan las cumbres de la sierra y los volcanes antes mencionados.

Esta gran variedad climática se debe a factores tales como la latitud, la altitud, el relieve y la distribución de tierras y aguas; que al interactuar imprimen condiciones particulares a los elementos del clima, entre ellos la precipitación, los vientos y la temperatura.

Con respecto a la latitud, el estado se localiza en la zona intertropical, donde prevalecen los vientos alisios y las temperaturas son altas; condiciones que son modificadas por los otros factores. Así, los vientos alisios, que en general viajan del noreste al suroeste, son húmedos en esta región del país debido a su paso por el Golfo de México, sin embargo, sólo producen altas precipitaciones en el noreste, este y sureste de la entidad como resultado de la orientación y altitud del relieve serrano que conforma esas áreas, el cual obliga al viento a ascender, éste se enfría, precipita y continúa su recorrido con menos humedad y produciendo una menor cantidad de lluvia en el resto del territorio; efecto este último conocido como sombra pluviométrica u orográfica. La cantidad de lluvia y su distribución durante todo el año en las primeras zonas mencionadas, se debe también a la acción de los ciclones tropicales que incrementan la humedad de los vientos, sobre todo a fines del verano y principios del otoño; y de los frentes fríos o nortes, que propician la precipitación en el invierno principalmente. Por otra parte, las temperaturas son modificadas por la altitud, pues al aumentar ésta disminuyen aquéllas, de tal forma que los terrenos con menos de 1 000 msnm, como son los del norte y noreste, pertenecientes a la Llanura Costera del Golfo Norte, y los correspondientes a los valles de los ríos Atoyac, Acatlán, Tehuacán y Petlapa, presentan temperaturas de 24ºC o más; mientras que las áreas situadas por arriba de los 4 000 m de altitud tienen temperaturas medias anuales entre 2º y 4ºC.

CLIMAS TEMPLADOS

Estos climas son los que cubren mayor extensión en el estado (40.24% aproximadamente). Se caracterizan por presentar temperaturas medias anuales que van de 12º a 18ºC y la temperatura media del mes más frío varía entre -3º y 18ºC. Se distribuyen en cuatro zonas separadas entre sí debido a la configuración del estado: la primera y más extensa ocupa la porción central, la segunda corresponde a la zona norte, la tercera se localiza en el oriente y la última está situada en el sureste. De acuerdo con su régimen de lluvias y su grado de humedad se encuentran: el templado subhúmedo con lluvias en verano, de mayor humedad; templado subhúmedo con lluvias en verano, de humedad media; templado subhúmedo con lluvias en verano, de menor humedad; templado húmedo con abundantes lluvias en verano y templado húmedo con lluvias todo el año. En los cuatro primeros la precipitación del mes más seco es menor de 40.0 mm, y en el último es mayor de esa cantidad.

   
   
  VEGETACIÓN
 

 

El estado de Puebla está influenciado por varios factores geográficos, como son la orografía, la altitud y el clima, que en gran medida han condicionado el establecimiento de cada uno de los tipos de vegetación. La complicada topografía, es decir, la distribución y alineación de las sierras y sus diferencias altitudinales, dan como resultado un mosaico climático que junto con la temperatura y la precipitación propician condiciones especiales en el medio ambiente. Las precipitaciones se presentan de manera constante debido a numerosos "nortes", masas de aire frío que invaden casi por completo a la entidad en los meses menos cálidos del año, éstas suelen ser en forma de lluvias constantes o bajo el efecto de neblinas periódicas, que aumentan la humedad atmosférica y favorecen el establecimiento y desarrollo de una gran cantidad de formas de vida, como los bosques de pino-encino, encino-pino, pino, encino, oyamel y mesófilo de montaña, que cubren una buena parte del estado. Generalmente estos bosques son densos, con árboles perennes y caducifolios y con un gran número de bromeliáceas. En la parte de la Vertiente del Golfo y la Sierra Madre Oriental, donde las condiciones son similares pero prevalecen los climas cálido húmedos se desarrolla la selva alta perennifolia, en su mayor parte como vegetación secundaria debido a las actividades humanas.

En la parte centro-sur de la entidad existen climas secos y semisecos, debido primordialmente a la conformación y ubicación de la Sierra Madre Oriental, del Eje Neovolcánico y la Sierra Madre del Sur, que en conjunto constituyen un obstáculo para las masas de aire cargado de humedad; aquí se establecen comunidades cuya composición florística es capaz de soportar precipitaciones escasas, como es el caso de la selva baja caducifolia, los matorrales xerófilos y el mezquital. Dentro de los matorrales xerófilos se incluyen los denominados crasicaules y desértico rosetófilo.

Los tipos de vegetación que ocupan una menor superficie son: los pastizales halófilos, cuyo desarrollo está condicionado a factores edáficos, es decir, suelos con grandes cantidades de sales en los horizontes superficiales. En el límite superior de los volcanes se establece la pradera de alta montaña, que al igual que el anterior está en función del suelo y la altitud.

La agricultura de temporal y riego se encuentra en diversas zonas, sin embargo, su máximo desarrollo lo tiene hacia la región centro-sur. En buena parte de los bosques y selvas, donde las condiciones climáticas son favorables, se han establecido pastizales inducidos y en menor grado cultivados, que sostienen una ganadería no muy vigorosa, sin embargo es aquí donde este tipo de actividad encuentra su mejor desarrollo. De gran importancia, debido al constante crecimiento de áreas sometidas a esta práctica, es la agricultura nómada, caracterizada por el alto grado de perturbación que propicia en la vegetación natural y la reducción de un gran número de comunidades, que al ser sometidas al cultivo degradan los terrenos y se mantienen en forma casi permanente a nivel de vegetación secundaria.

La explotación forestal también ha propiciado el deterioro de la vegetación y del suelo, debido a la falta de organización y planeación para el aprovechamiento de este recurso; la madera extraída, se utiliza para la fabricación de muebles, leña, carbón y otros; frecuentemente se propician quemas e incendios, para convertir estos bosques en terrenos de pastoreo o de cultivos, con rendimientos bajos, acelerando la erosión del suelo.

Los matorrales xerófilos se ven afectados especialmente por la destrucción y/o saqueo de especies para su venta o para la fabricación de artesanías; algunas especies son comestibles, otras son utilizadas con fines medicinales.

   
   
   
 
  Mapa de Vegetación Primaria
   
   
 

Bosque de Encino

Este tipo de vegetación rara vez se presenta puro, debido a la afinidad ecológica que comparte con otras comunidades, generalmente domina Quercus y se encuentran mezclados elementos como: Pinus , Alnus, Prunus, Nyssa y Ostria entre otras; la forma de los árboles es muy diversa, así como el grosor de los troncos, que generalmente se ramifican a corta altura del suelo, son variadas también: la estructura y el tamaño de las hojas, las cuales en su mayoría se caen en la época seca del año.

Muchos de estos bosques se encuentran en condiciones secundarias (arbórea, arbustiva y herbácea), provocado por las constantes quemas realizadas para la introducción de pastos, que en muchos casos, debido a la falta de manejo de los hatos de ganado, ocasiona el sobrepastoreo que tiempo después propicia la erosión. La explotación forestal se lleva a cabo en menor escala que los bosques de pino, ya que la madera de los encinares es difícil de trabajar debido a su dureza o al porte bajo de los árboles, con troncos delgados, sinuosos y muchas veces ramificados desde la base, por lo que se utilizan a nivel local, para postes o como combustible en forma de leña o transformada en carbón; las bellotas de algunas especies son utilizadas como forraje. Sin embargo, a pesar todo esto, los encinares han sido durante largos periodos muy resistentes debido a una elevada capacidad de reproducción.

Bosque de Pino

Los bosques de pino están distribuidos al norte y centro del estado; sobre las sierras y llanuras de la Sierra Madre Oriental y en el Eje Neovolcánico, en los macizos montañosos conformados al occidente por la Sierra Nevada donde se localizan los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, y al oriente la Malinche a más de 3 000 msnm, se distribuye además en la Cuenca de Oriental que comprende una parte del volcán Pico de Orizaba a altitudes de 1 500 a 4 000 m, donde este tipo de vegetación limita con los pastizales alpinos. Estos bosques en general se desarrollan bajo un régimen climático templado húmedo y suhúmedo con lluvias en verano; la temperatura en las partes bajas va de 16 a 20°C, mientras que a mayor altitud, tiende a bajar a menos de 8°C; las precipitaciones varían de 800 a 2 000 mm anuales. Crece sobre rocas de origen volcánico, en pendientes pronunciadas, peñascos o sobre suelos profundos por lo común de tipo Luvisol, Cambisol, Regosol con fase lítica y suelos derivados de ceniza volcánica o Andosol.

Bosque de Encino-Pino

Esta forma de vida, se constituye principalmente por especies de Quercus y Pinus , son bosques por lo general bajos, con troncos delgados y de crecimiento lento. Se distribuye a lo largo de una franja climática norte-sur, que comprende las laderas occidentales de la Sierra Madre Oriental y el Eje Neovolcánico, además de pequeñas zonas sobre laderas y lomeríos pertenecientes a la Sierra Madre del Sur. Los climas en los que se desarrolla son: templados y semicálidos subhúmedos, y en menor grado semisecos; la temperatura media va de 14 a 18°C, las precipitaciones en la porción norte son mayores de 1 500 mm, mientras que al sur las lluvias no sobrepasan los 800 mm. Este tipo de vegetación se encuentra sobre diversos tipos de roca, tanto ígneas, como sedimentarias y metamórficas, que forman suelos de escaso desarrollo, tipo Regosol y Cambisol que comúnmente descansan sobre lechos rocosos.

Bosque de Pino-Encino

Este tipo de bosque es el de mayor extensión en el estado de Puebla, se distribuye principalmente en las serranías del Carso Huasteco, la porción inferior de la Sierra Nevada, volcanes de La Malinche y Pico de Orizaba, así como al sureste de la Sierra Madre del Sur y en la sierra Mazateca, entre los 1 000 y 3 000 msnm, el clima es templado subhúmedo con lluvias en verano, con temperaturas de 16 a 20°C, con tendencia a disminuir aun más, las precipitaciones fluctúan entre 700 y 1 500 mm. Se desarrolla sobre diferentes tipos de roca: ígneas, sedimentarias y metamórficas, los suelos son delgados y poco desarrollados, principalmente de tipo Litosol, Regosol, Cambisol, además de suelos derivados de cenizas volcánicas, como Andosol.

Pradera de Alta Montaña

En el Popocatépetl se establece una pradera muy extensa, algunas de las especies reportadas son: en el estrato de .60 m Muhlenbergia montana, Festuca amplissima , Bromus polyanthus , Lupinus sp. y Penstemon gentianoides , Phacelia platycarpa , Oenothera leciniata , Senecio procumbens , Plantago mexicana , Cerastium molle en el estrato de .30 m. Otras especies citadas son: Senecio chrysactis , S. galeottii , Stipa sp., Agrostis sp., Draba prullensis , Gnaphalium inornatum , G. oxyphyllum y G. popocatepecianum (Ern H.,1976).

     
     
 

PARQUES NACIONALES
 
     
 

La rápida extinción de las áreas boscosas, llevó al Gobierno del Gral. Lázaro Cárdenas, a declarar Parque Nacional las cuatro principales zonas de esta región: la Sierra Nevada (Mex-Mor-Pue), se estableció por decreto el 29 de octubre de 1935 como "Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl" con cerca de 25 679 ha, protegiendo así, grandes extensiones de bosque de pino, pastizal y pradera de alta montaña; la tenencia de la tierra es principalmente nacional, ejidal, comunal y particular. “Matlalcueye o Malinche” (Tlax-Pue), con un decreto que dió inicio el 21 de septiembre de 1938 con 45 700 ha cubiertas con bosque de pino, zacatonal y pradera de alta montaña, la tierra está a cargo de ejidatarios, particulares y comunales. “Zoquiapan y Anexas” (Pue), el 19 de febrero de 1937, con una superficie comprendida de 19 418 ha de bosque de pino y bosque de oyamel, con tierras nacionales y ejidales; y el “Pico de Orizaba” (Ver-Pue), se decretó el 16 de diciembre de 1936, con 19 750 ha de bosque de pino y pradera de alta montaña, la tierra es principalmente ejidal, nacional y particular.

El propósito fundamental de la creación de los Parques Nacionales, es la de proteger y conservar de manera íntegra los recursos bióticos contra actividades que los ponen en peligro, ya que forman parte del patrimonio de la nación, y ésta tiene la responsabilidad de preservarlos. Sin embargo, a pesar de estas medidas, la explotación clandestina continúa, al obtener de estos bosques diversos productos como: carbón, astillas de ocote, madera y leña, así como el establecimiento de prácticas agrícolas y ganaderas que disminuyen considerablemente la superficie forestal.

MAPAS

 
     
   
  Mapa de Uso de Suelo Serie II  
     
     
     
     
  GEOLOGIA  
     
     
 

La naturaleza geológica del territorio poblano es variada y bastante compleja, especialmente en su porción sur, donde se encuentran terrenos metamórficos con edades del Precámbrico, Paleozoico y Mesozoico, los cuales se hallan yuxtapuestos y limitados por grandes zonas de falla. Las rocas que los forman han sido afectadas por varias fases de metamorfismo y deformación a lo largo del tiempo geológico, y aún no existe la información suficiente para establecer un modelo evolutivo totalmente satisfactorio que explique las peculiaridades del sur de México. El más difundido de estos terrenos, dentro del estado, pertenece al Paleozoico Inferior, y se conoce con el nombre de Complejo Acatlán; aflora ampliamente en toda el área de la Mixteca Poblana. Sobre este basamento metamórfico, descansa una potente secuencia sedimentaria marina detrítica y carbonatada de edad mesozoica, que atestiguan la invasión oceánica en varios sectores de la entidad, la cual se extendió a gran parte del país; a finales de esta era y durante los inicios de la era cenozoica, las rocas sedimentarias formadas en los fondos marinos, fueron elevadas, plegadas y fracturadas. Después de la etapa compresiva, se produce la emisión de materiales volcánicos a través de las fracturas corticales. El más reciente de este volcanismo, está representado por enormes volúmenes de lavas y piroclastos de composición basáltico-andesítica, que constituyen la provincia de la Faja Volcánica Mexicana o Eje Neovolcánico. La erosión de las rocas expuestas ha dado origen a la formación de toda una serie de depósitos continentales; tanto clásticos, como carbonatados y evaporíticos.

 
     
   
  Mapa de Geología  
     
     
  GEOLOGIA HISTORICA  
 

En el territorio del estado de Puebla existen diferentes formaciones geológicas, con edades que van desde el Precámbrico hasta el Cuaternario. La unidad más antigua dentro del estado, está conformada por rocas metamórficas, de edad precámbrica (del Proterozoico Medio, de 900 - 1 100 millones de años de antigüedad), y pertenece al Complejo Oaxaqueño, si bien sólo existen pequeños afloramientos en la parte sureste de la entidad. A continuación se describen las formaciones geologicas que forman el territorio de la zona de Cholula.

 
     
     
     
 

MESOZOICO
Las rocas mesozoicas más antiguas dentro del estado, pertenecen al período Triásico y están representadas por una potente secuencia de sedimentos continentales (lechos rojos) pertenecientes a la formación Huizachal. La secuencia consta de arenisca, conglomerado y algunas capas de lutita arenosa TR(ar-cg), que forman estratos masivos y delgados y subyacen en discordancia angular a los depósitos del Jurásico Inferior. Se localiza al oeste de Huauchinango, a lo largo de una gran estructura de plegamiento con orientación noroeste-sureste conocida como el Anticlinorio de Huayacocotla, en la Sierra Madre Oriental.
En la misma región, el Jurásico Inferior, está caracterizado por una secuencia detrítica marina formada por intercalaciones de lutita y arenisca Ji(lu-ar), en estratos masivos y delgados, pertenecientes a la formación Huayacocotla. La unidad presenta una ligera filitización y clivaje de fracturamiento oblicuo a la estratificación. Contiene fósiles de bivalvos y cefalópodos de diversos géneros, deformados por esfuerzos tectónicos regionales. Subyace discordantemente a las rocas del Jurásico Medio y Superior, así como del Terciario. Descansa de la misma manera sobre la formación Huizachal.
En la porción poblana de la Sierra Madre del Sur; afloran rocas de ésta edad, que se engloban con la misma clave. La unidad está constituida por una secuencia alternante de arenisca, lutita, limolita y conglomerado con líticos de rocas metamórficas. Se presenta en estratos delgados, intercalados con algunas capas de carbón que indican un ambiente mixto, predominantemente continental. La secuencia corresponde a la formación Rosario; sobreyace en forma discordante a las rocas metamórficas del Complejo Acatlán y afloran en áreas del municipio de Chila.
El Jurásico Medio, está representado en el norte de la entidad, por una unidad detrítica formada en un medio continental que recibe el nombre de formación Cahuasas, Jm(lm-ar) y Jm(ar), constituida por grauvaca y arenisca conglomerática compacta, en estratos gruesos, ocasionalmente masivos. Sobreyace en discordancia angular a la secuencia de rocas del Jurásico Inferior y subyace en igual forma a la del Jurásico Superior; aflora en terrenos de Tlacuilotepec. Al norte de Teziutlán, en una zona limítrofe entre la Sierra Madre Oriental y La Faja Volcánica Mexicana, aflora una unidad de limolitas, areniscas y conglomerados, correlacionable con esta formación.
Hacia la parte centro sur del estado, afloran unidades sedimentarias de origen continental; Jm(ar-cg), Jm(lu-ar) y Jm(ar), constituidas por una secuencia alternante de conglomerado, arenisca, lutita y limolita, en estratos de espesor variable, contienen fósiles de plantas. Corresponden a la formación Tecomasuchil, del grupo Tecocoyunca. Sobreyacen en discordancia angular a las rocas metamórficas del Complejo Acatlán, y subyacen a calizas del Jurásico Superior y a depósitos clásticos del Terciario.

 
 

El Jurásico Superior está representado por las siguientes unidades: Caliza Chimeco y formación Mapache, que se encuentran en el área de Petlalcingo, formación Tepexilotla en la sierra Mazateca y las secuencias que se correlacionan con las formaciones Tamán y Pimienta en el norte de Puebla todas ellas incluidas en la unidad Js(cz-lu). En la primer localidad, la Caliza Chimeco es la más antigua (Oxfordiano), y consta de una secuencia de caliza arcillosa, con esporádicas intercalaciones de lutita y con abundantes fósiles de pelecípodos y amonitas gigantes muy fragmentadas. Suprayace a las rocas del Jurásico Medio en aparente contacto transicional. La formación Mapache, del Kimmeridgiano-Portlandiano, está integrada por una secuencia de caliza arcillosa, en estratos gruesos y medianos, interestratificados con limolita y lutita, que forman capas gruesas, a delgadas. Este afloramiento contiene abundantes pelecípodos que indican un ambiente de depósito de zona infralitoral. Subyace en discordancia erosional a las rocas calcáreas del Cretácico Inferior.
En la sierra Mazateca, la unidad Js(cz-lu), corresponde a la facies calcáreo-arcillosa de la formación Tepexilotla, formada por una intercalación de estratos de calizas de 10 a 30 cm de espesor, y de lutitas de 5 a 30 cm. La unidad presenta un aspecto pizarroso que acusa un ligero metamorfismo; sobreyace tectónicamente a las unidades del Cretácico Inferior.
La última unidad es una potente secuencia marina de caliza, marga, lutita y arenisca, en estratos de 10 a 40 cm de espesor. Las rocas se originaron a partir de sedimentos depositados en un ambiente marino de facies de borde de plataforma. La caliza es microcristalina, con bandas delgadas de pedernal negro; contiene fósiles de radiolarios, fragmentos de ostrácodos y pelecípodos. La lutita es calcárea, con alto contenido de materia orgánica y con impresiones de pelecípodos y amonitas mal conservados. La arenisca es arcillosa, con fragmentos de cuarzo, feldespato y líticos cementados por carbonatos. Se encuentra cubriendo, en forma discordante a la secuencia rocosa del Jurásico Medio y subyace en concordancia a las calizas del Cretácico Inferior.

 
 

En el extremo sureste del estado, aflora la unidad Js(lu-ar), que corresponde a la facies psamítico-pelítica de la formación Tepexilotla. Esta consiste en una secuencia rítmica de lutita bituminosa apizarrada, en estratos de 50 cm a 1 m de espesor, intercalados con arenisca arcósica y esporádicos horizontes de caliza. Esta secuencia indica un ambiente de depósito sublitoral; subyace a la unidad de lutita-arenisca del Cretácico Inferior, y sobreyace por falla inversa a las pizarras Necoxtla, (lutitas ligeramente metamorfoseadas del Cretácico Superior).
Del Cretácico Inferior y Medio hay grandes afloramientos de rocas marinas dentro de la porción poblana de la Sierra Madre Oriental. Las unidades aparecen cartografiadas conjuntamente con la clave Ki(cz) y forman sierras altas y alargadas de una orientación general nornoroeste-sursureste. La secuencia rocosa está integrada por sedimentos carbonatados marinos, formados como depósitos de borde de plataforma y talud. La facies de borde de plataforma se encuentra constituida por estratos calcáreos de textura wackestone a grainstone, de 10 cm a 1 m de espesor, que contiene fósiles del Berriasiano. Corresponde a la cima de la formación Pimienta y a la base de la formación Tamaulipas Inferior. La facies de talud está formada por calizas de color gris claro de textura mudstone a wackestone, que forman estratos de 30 cm a 1 m de espesor; contienen fósiles del Albiano-Cenomaniano y se correlacionan con la formación Tamaulipas Superior. Existen también lentes de caliza en capas delgadas de facies lagunares. Estos depósitos descansan concordantemente sobre las rocas del Jurásico Superior y subyacen de la misma forma a la serie del Cretácico Superior.

 
 

En el sur del estado, el Cretácico Inferior está representado, principalmente, por caliza, Ki (cz), y por secuencias de lutita y arenisca, Ki(lu-ar); existen también conglomerados; Ki(cg), y otros cuerpos menores de limolita-arenisca e incluso andesita.
La unidad de caliza mapeada como Ki(cz), incluye a la formación Miahuatepec, parte de las formaciones Xonamanca, Morelos y Orizaba. La primera de ellas, de edad Aptiano, está constituida por caliza gris muy plegada y fallada, con fracturas rellenas de calcita. Forma estratos gruesos a los que ocasionalmente se intercalan capas arcillosas que incluyen nódulos y bandas de pedernal y marga. Descansa de manera discordante sobre unidades del Paleozoico Superior y sobre las lutitas y areniscas del Cretácico Inferior, además, está cubierta por sedimentos del Terciario Inferior. La porción de la formación Xonamanca corresponde al Neocomiano, consta de caliza y dolomia, así como de escasa toba, limolita y grauvaca.
La formación Morelos, pertenece al intervalo Albiano-Cenomaniano, y está formada por caliza masiva de color gris, fosilífera, con gasterópodos, rudistas y microfósiles. Esta unidad sobreyace a rocas del Jurásico y Cretácico Inferior y subyace a sedimentos continentales del Terciario. La formación Orizaba, aflora al sureste del estado, y es correlacionable con la formación Morelos. Consiste en calizas dolomitizadas, masivas, que contienen rudistas, miliólidos y fragmentos de briozoarios; descansa sobre unidades del Cretácico Inferior y está cubierta por calizas del Cretácico Superior.
La segunda unidad Ki(lu-ar), está formada por lutita calcárea intercalada con gruesos bancos de caliza fosilífera, y por lutita y arenisca calcárea con abundante fauna de moluscos, equinodermos, celenterados y otros organismos marinos. Comprende a las formaciones Zapotitlán, Chivillas, San Juan Raya y Capolucan, del Aptiano.

 
 

El conglomerado Ki(cg), está constituido por líticos subangulosos de esquisto y fragmentos de cuarzo lechoso; presenta algunas intercalaciones de areniscas de ambiente marino, cercano a la costa. Pertenece a la formación Zapotitlán, sobreyace discordantemente al Complejo Acatlán y subyace por contacto transicional a la unidad de lutitas y areniscas de la formación San Juan Raya.
El Cretácico Superior está representado principalmente, por rocas sedimentarias calcáreo-arcillosas de origen marino, entre las que se cuentan a las unidades: Ks(cz-lu), Ks(lu) y Ks(cz).
La primera de ellas Ks(cz-lu), está formada por una secuencia de caliza arcillosa y lutita dispuesta en estratos delgados. Presenta bandas y nódulos de pedernal negro, con horizontes de radiolarios y globigerinas. Aflora hacia la parte norte del estado, y corresponde a las formaciones San Felipe y Agua Nueva, las cuales señalan un marco sedimentológico regresivo.
En la mitad sur de la entidad, dicha unidad está integrada por partes de las formaciones Maltrata y Mexcala. La primera, consiste en una intercalación de caliza y lutita calcárea, amarillentas, intensamente deformadas. La parte de la formación Mexcala incluida en esta unidad, está integrada por estratos de 10 a 60 cm de espesor, compuestos por caliza grisácea, de textura mudstone, intercalados con lutita calcárea.

 
 

La unidad Ks(lu), está representada en los extremos norte y sureste del estado, por la formación Méndez. Formada por lutita calcárea, algunos horizontes de marga y localmente, por capas delgadas de bentonita de tono blanco. Se presenta en estratos que varían de 5 a 30 cm de espesor; contiene abundante microfauna del Campaniano. Sobreyace concordantemente a la formación San Felipe y subyace a los materiales arcillosos del Paleoceno (formación Velasco). En la parte sureste, en la vertiente oriental de la sierra Mazateca, la unidad se encuentra intensamente deformada y apizarrada
En la zona centro y sur del estado, la unidad Ks(cz), incluye a las formaciones Guzmantla, Maltrata y Tehuacán. La primera de ellas, aflora en la zona centro-oriental del estado, en áreas de Tepeaca y Chichiquila; consiste en caliza microcristalina color gris crema, de facies que varían de talud a prearrecifal. Está dispuesta en estratos medianos y delgados; contiene nódulos, lentes y bandas de pedernal negro, con fauna integrada por foraminíferos, miliólidos, radiolarios y fragmentos de organismos bentónicos, presenta también estilolitas y cavidades de disolución; en zonas muestra fuerte recristalización y fracturamiento.
Hacia la zona sureste, dicha unidad comprende parte de la formación Maltrata, del Turoniano-Coniaciano. Está constituida por sedimentos calcáreos de ambiente de cuenca, dispuestos en estratos delgados, con nódulos y bandas de pedernal negro, así como algunos horizontes intercalados de lutita. La unidad presenta esfuerzos de compresión , representados por pliegues en “chevrón”.

 
 

La formación Tehuacán es una caliza rojiza de facies pelágica a arrecifal, con microfauna del rango Albiano-Maestrichtiano. Se encuentra en zonas muy fracturada y se presenta en estratos gruesos con bandas y nódulos de pedernal.
La unidad Ks(lu-ar), aflora hacia el extremo suroeste del estado; corresponde a la formación Mexcala, que consiste en una secuencia rítmica de tipo flysch de arenisca limolita y lutita calcárea, en estratos de 5 a 50 cm de espesor, con bandas de pedernal negro. Representa un ambiente de cuenca poco profundo.
Al oriente de Tehuacán, en la sierra de Chivillas, aflora una secuencia volcanosedimentaria constituida principalmente, por intercalaciones de andesita con caliza, arenisca y lutita, que ha sido cartografiada como K(Vs). La andesita tiene una estructura fluidal, almohadillada y vesicular; la caliza es un grainstone de color negro, oolítico y conglomerático de aspecto masivo, con líticos de andesita, y presenta fósiles de caprínidos y ostréidos. La arenisca es de color café rojizo y se presenta en capas gruesas a laminares; la lutita es calcárea, de tono obscuro, y se presenta en capas delgadas. Las relaciones estratigráficas de esta unidad no están bien definidas.

 
 

En la sierra Mazateca al sureste de la entidad, se encuentran dos grupos de unidades: una ligeramente metamorfizada y la otra metamórfica; ambas forman el Complejo Cuicateco. En ellas, la presencia de elementos fósiles indica que la edad del conjunto litológico afectado pertenece al rango Jurásico-Cretácico. Dicho complejo está integrado por basaltos almohadillados, interestratificados con rocas sedimentarias marinas. Esta relación sedimentológica hace suponer la existencia de una zona de "arco insular magmático". Además, por la relación anormal que guarda con las secuencias sedimentarias del Cretácico, se cree que pudo haber sido acrecionado tectónicamente.

 
 
El complejo, presenta en su margen occidental, una extensa zona de milonitización, cartografiada como K(Ct), formada por cataclasita. La unidad está formada por rocas sedimentarias que fueron afectadas por metamorfismo dinámico, y que adoptaron texturas gnéisica, cataclástica y blastocataclástica. Incluye también rocas ultramáficas (horblenditas). Esta unidad forma pliegues recostados generalmente hacia el oriente, y se distribuye en el flanco occidental de la sierra Mazateca. Está cubierta en forma discordante por conglomerados del Terciario, de la formación Cuarteles, y sobreyace por contacto tectónico a la unidad metasedimentaria del Cretácico K(Mt).
 
 
Hacia la margen noreste del complejo se extiende la unidad metasedimentaria K(Mt), que tiene como protolitos a secuencias sedimentarias con intercalaciones de coladas, pertenecientes probablemente a una secuencia de arco volcánico, que han sido deformadas y metamorfizadas. Estas rocas se encuentran muy plegadas y presentan metamorfismo incipiente de la facies más baja de esquisto verde. Incluye metaconglomerado, metacalizas y metalavas andesíticas y porfídicas. Subyace a la unidad de cataclasita y sobreyace a una porción de la formación Chivillas.
 
     
     
 

CENOZOICO
En la parte norte del estado, las rocas sedimentarias del Cenozoico son todas de tipo clástico. Fueron depositadas de manera progradante en franjas paralelas a la costa del Golfo de México; de tal forma que afloran depósitos del Paleoceno, Eoceno y Oligoceno: Del primero, lo representa la unidad Tpal(lu-ar), que está formada por una interestratificación de lutita y arenisca (secuencia tipo flysch), que presentan huellas de pistas de organismos; sobreyace en concordancia a las unidades de caliza y lutita del Cretácico Superior. Pertenecen a la formación Chicontepec y se sitúan entre las partes bajas de la Sierra Madre Oriental y la Planicie Costera del Golfo Norte, en los extremos norte y sureste de la entidad. Asimismo, existen afloramientos de esta unidad hacia el extremo sureste del estado. Aquí, las areniscas forman estratos de 10 a 30 cm de espesor; guardan impresiones de plantas mal conservadas y en ocasiones contienen foraminíferos; descansa sobre calizas del Cretácico Superior, y está cubierta por areniscas y conglomerados del Mioceno.
La segunda es una secuencia terrígena del Eoceno Te(lu-ar), constituida por una alternancia de lutita, arenisca y marga que localmente presentan horizontes de bentonita. Contienen nódulos calcáreos e impresiones de hojas, así como microfósiles que la relacionan con las formaciones Velasco, Chicontepec, Aragón, Chapopote y Tantoyuca. Sobreyace de manera concordante a los sedimentos areno-arcillosos del Paleoceno y de la misma manera, subyace a depósitos areno-arcillosos del Oligoceno; To (lu-ar), y a rocas piroclásticas del Terciario Superior.

 
 

Por último el Oligoceno está representado por una alternancia de arenisca con microfósiles y lutita, To(lu-ar), en estratos laminares; en ocasiones se encuentran estratos delgados de conglomerado y marga. La unidad se correlaciona con las formaciones Palma Real, Horcones, Alazán, Mesón y Coatzintla. Descansa concordantemente sobre los depósitos terrígenos del Eoceno y la cubren derrames basálticos y andesíticos del Terciario Superior.

Otras unidades correspondientes al Terciario Inferior son: la formación Cuarteles que incluye a varias unidades sedimentarias de origen continental, que afloran hacia el sur del estado, y, particularmente, hacia los flancos del valle de Tehuacán. Las principales unidades son: Ti(cz-lu), Ti(lu-y) y Ti(ar-cg). La primera de ellas, está constituida por una intercalación de estratos de caliza de color claro, de 10 a 30 cm de espesor, y capas de lutita calcárea; sobreyace a una secuencia de areniscas y conglomerados de la misma formación. La unidad Ti(lu-y), está formada de lutita verdosa intercalada con yeso, escasos cuerpos de arenisca, conglomerados y calizas; sobreyace a rocas clástico-calcáreas del Cretácico Inferior. Al sur de Tehuacán, la unidad está constituida por lutita, yeso, caliza y limolita. En este sitio recibe el nombre informal de formación Tehuacán. La unidad Ti(ar-cg), incluye al miembro superior de la formación, el cual consiste en una alternancia de estratos de arenisca calcáreo-arcillosa y conglomerado polimíctico (en estratos de 2 a 10 m de espesor), con líticos de esquistos.
La unidad, está integrada en su parte basal, por una unidad no cartografiable, de lutita arenosa de color verde y arenisca arcillosa de color rojizo, en estratos de 50 cm a 1 m de espesor. La formación sobreyace a rocas metamórficas y sedimentarias del Paleozoico y Mesozoico; se correlaciona con las formaciones Balsas y Huajuapan.

 
 

En el área de Tecali de Herrera aflora una arenisca de ambiente continental del Terciario Inferior, cartografiada como Ti(ar). La unidad es de color ocre, de grano medio a grueso, en estratos de 60 a 80 cm de espesor. En ocasiones, se encuentra basalto vesicular interestratificado con la arenisca, que se considera forma parte del grupo Balsas.
La unidad Ti(cg), está constituida por conglomerados rojos y calcáreos, con interdigitaciones y superposiciones de paquetes de areniscas y limolitas. Los conglomerados en su mayoría son masivos y bien compactados, compuestos por fragmentos de calizas, dolomías, areniscas, pedernal y rocas ígneas. Esta unidad contiene intercalaciones de derrames de basalto y andesita, pertenece a la formación Balsas y aflora en varias zonas, al sur del estado.
Las rocas señaladas con la clave Ti(cz), que está formada por calizas continentales de color crema y textura arenosa, dispuestas en capas de 60 a 70 cm de espesor, parcialmente silicificadas y con fragmentos de pedernal. En la base de esta unidad hay conglomerados, y en la parte superior areniscas. Posiblemente corresponde a la formación Balsas. Sobreyace discordantemente a calizas y lutitas del Cretácico Superior y a esquistos del Paleozoico. Aflora en los municipios de Tepexi de Rodríguez, Huitziltepec, Tochtepec y Xochitlán Todos Santos.

 
 

La unidad Ti(Igea), está formada por rocas piroclásticas ácidas, predominantemente ignimbríticas, con escasos derrames ácidos y algunos intermedios Ti(Igei), interestratificados con depósitos epiclásticos y volcanoclásticos, vidrio ácido y toba vítrea ácida y arenosa. La unidad aflora en la región suroeste del estado.
Hacia el extremo sur del estado, aflora una unidad de rocas híbridas, cartografiadas con la clave: T(ar-Ta). Esta consiste en una interestratificación de sedimentos epiclásticos, volcanoclásticos y depósitos tobáceos casi horizontales; así como conglomerado calcáreo, arenita volcánica y toba ácida, cuyas partículas muestran retrabajo por el agua. La secuencia fue afectada por algunos diques y mantos diabásicos, y pertenece a la formación Amatitlán.
En la porción central de la sierra Mazateca, aflora una unidad metamórfica, constituida por mármol cataclástico T(M), de tono blanco a gris; se formó a causa del contacto tectónico entre rocas de plataforma de la formación Orizaba y la secuencia de cuenca de la formación Tuxpanguillo (Xonamanca), dicho evento compresivo del Cretácico Superior-Terciario Inferior dio origen a la recristalización de la roca en una franja cataclástica. Infrayace tectónicamente a la formación Tuxpanguillo y hay cabalgamientos internos dentro de la formación Orizaba (Barrientos, 1985).

 
 

Dentro del estado, existen también cuerpos terciarios de rocas intrusivas granodioríticas y graníticas. La unidad T(Igia), presenta variaciones composicionales de: granito, granodiorita, monzonita y tonalita. En las inmediaciones de Jolalpan, aflora un cuerpo de microgranito muy fracturado e intemperizado; otro cuerpo similar se halla hacia el noreste de Chiautla. Estos intrusivos están emplazados en calizas del Cretácico y en rocas metasedimentarias del Paleozoico. Al norte de la entidad, al oeste de Tlatlauquitepec, aflora un cuerpo hipabisal de Tonalita de color gris con tonalidades parduzcas, con características de “stock” y con fracturamiento vertical. Afecta a secuencias de caliza-lutita del Cretácico Inferior, en las que provoca una aureola de silicificación. En esta misma zona existen otros cuerpos menores, no cartografiables, de granodiorita y monzonita, emplazados en las rocas sedimentarias del Mesozoico.
Los depósitos lacustres, T(lm-ar), están integrados por limolitas y areniscas pertenecientes a diversas formaciones del Terciario. Los constituyen clásticos continentales que comprenden conglomerados calcáreos, areniscas tobáceas y arcillas; derrames de rocas volcánicas andesíticas y basálticas; y lutitas, limolitas, areniscas, calizas lacustres con pedernal y algunas capas de evaporitas intercaladas entre las tobas. Los afloramientos de esta unidad se localizan en terrenos de Tehuitzingo, Tecomatlán, Tulcingo y Santa Inés Ahuatempan.

 
 

La unidad Ts(Igea), tiene afloramientos en la parte norte y oeste de la entidad, e incluye a un conjunto de rocas volcánicas, principalmente piroclásticas, de diversas características: Comprende tobas dacíticas, riodacíticas e ignimbríticas. La secuencia se presenta en seudocapas casi horizontales, y con ocasionales intercalaciones de obsidiana, pumicita, basalto y derrames riolíticos. Hacia el área de Chignahuapan, la unidad incluye extensos afloramientos de riolita esferulítica, de estructura fluidal, cubiertas por andesita. En terrenos de Izúcar de Matamoros, está integrada por toba ácida en seudoestratos de 2 m de espesor, aproximadamente, y por algunas intercalaciones de toba intermedia con lapilli pumicítico. Se encuentra sobre basalto del Terciario Superior y sobre caliza del Cretácico Inferior y Superior.

 
  La unidad Ts(Igei), constituye la base del paquete de rocas volcánicas de la región de la Faja Volcánica Mexicana o Eje Neovolcánico. Esta unidad pertenece al Terciario Superior y aflora ampliamente en toda la parte centro y centro norte del estado. Conforma la mayor parte de las grandes estructuras volcánicas, como el Pico de Orizaba, La Malinche, El Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Incluye a varias unidades de composición andesítica de diversa textura, como brechas volcánicas, tobas y derrames, que sobreyacen discordantemente a rocas sedimentarias del Mesozoico. A su vez, se encuentran cubiertas por tobas ácidas, y ceniza volcánica del Terciario Superior y Cuaternario. En la parte sur y suroeste del estado, la unidad está representada por derrames tipo “AA” de andesita porfídica amigdaloide, que presentan intemperismo, esferoidal; y por cuerpos de toba vitrocristalina de composición andesítica, con seudoestratificación. Descansa sobre sedimentos continentales del Terciario Inferior y sobre rocas metamórficas, del Paleozoico y está cubierta por basaltos y brechas volcánicas básicas.  
 

En la zona del Eje Neovolcánico perteneciente a la entidad, son comunes los basaltos, brechas y depósitos piroclásticos de composición básica del Terciario Superior, cartografiados como Ts(Igeb). Al norte del estado, afloran en varias zonas, basaltos masivos, columnares, con abundantes vesículas y amígdalas de calcita. Su fracturamiento es escaso a moderado y llegan a presentar intemperismo esferoidal. Conforman mesas y cuellos volcánicos; cubren discordantemente a las rocas marinas arcilloarenosas del Terciario Inferior. Al sur de la entidad, existen también afloramientos de basalto del Terciario Superior. Se presentan de color gris obscuro, vesiculares, en derrames de superficies acordonadas y en bloques. Sobre estos basaltos, se encuentra una intercalación de brecha volcánica y coladas basálticas de color verdoso y ocre, que es correlacionable con el miembro intermedio de la formación Huajuapan. Estas rocas sobreyacen discordantemente a rocas sedimentarias del Terciario Inferior, Mesozoico y Paleozoico, así como a las rocas metamórficas del Complejo Acatlán.

 
 

En la zona de la Faja Volcánica, las unidades rocosas clásticas y volcanoclásticas correspondientes al Terciario Superior son: depósitos de areniscas y conglomerados, Tpl(ar-cg); brechas sedimentarias, Ts(bs); y depósitos volcanoclásticos, Ts(Vc).
La unidad Tpl(ar-cg), está formada por arenisca y conglomerado; corresponde a la formación Cuernavaca. Consiste en una mezcla de depósitos clásticos y volcanoclásticos continentales; así como de conglomerados originados por abanicos aluviales, con clastos andesíticos. Los abanicos están interdigitados con material volcanoclástico de tipo lahárico. En algunas partes la unidad se presenta como una alternancia de areniscas con horizontes gravosos y conglomeráticos u horizontes de arenisca tobácea. Además, incluye depósitos margosos, diatomíticos, de yesos y travertinos. Descansa discordantemente sobre las unidades preexistentes y aflora en áreas del suroeste del estado.

 
 

La unidad formada por brecha sedimentaria Ts(bs), la constituyen fragmentos angulosos de andesitas porfídicas en una matriz arenosa de grano medio, con abundante material piroclástico. El tamaño de los fragmentos varia desde grava hasta bloques. Se presenta en estratos gruesos y en forma masiva; los afloramientos más representativos se encuentran en las faldas del volcán la Malinche.
Depósitos volcanoclásticos afloran en las zonas norte y suroeste de la entidad, y consisten de cenizas volcánicas predominantemente arenosas con fragmentos de material piroclástico que llegan a tener el tamaño de bloques, constituidos por basalto andesita e incluso caliza. Los sedimentos acusan escaso transporte y se encuentran burdamente estratificados. En la zona suroeste del estado, la unidad Ts(vc), corresponde a depósitos de material volcanoclástico de composición ácida, de diversa textura (formación Tepexco). Está formada de arenas volcánicas intercalada con arenisca y conglomerado híbrido, los cuales presentan horizontes bentoníticos, estratificación cruzada y superficies de erosión. Los depósitos sobreyacen a rocas calcáreas del Cretácico y a basaltos de Terciario Superior.
La unidad de evaporitas, Ts(y), consiste en yeso intercalado con estratos arcillosos horizontales. También incluye limo, conglomerado, caliza, marga y pedernal. Pertenece a la formación Cuayuca; sobreyace discordante a la formación Balsas y se encuentra interestratificada con rocas volcánicas de la formación Tepexco. Aflora en las cercanías de Jolalpan y en áreas de Teotlalco.

Al sureste de Chignahuapan aflora una unidad de conglomerado del Terciario Superior: Ts(cg). El conglomerado es oligomíctico, mal clasificado, y escasamente cementado; contiene líticos subangulosos de andesita en una matriz arenosa. La unidad se presenta en cuerpos lenticulares y como relleno de paleocanales; sobreyace a derrames andesíticos del Terciario Superior.

 

 
 

CUATERNARIO
Los derrames basálticos del Cuaternario, Q(Igeb), forman parte del volcanismo básico que dio origen a la configuración típica del Eje Neovolcánico. Tienen una extensión amplia, especialmente desde la zona centrooccidental hasta la parte centrooriental del estado; en donde constituyen numerosos aparatos volcánicos, depósitos piroclásticos y derrames. En la carta geológica, esta unidad incluye rocas lávicas basálticas de variada textura, depósitos de material piroclástico de tamaño de "lapilli", gran cantidad de ceniza fina y escoria; así como bloques y "bombas" de diferente tamaño, que se encuentran escasamente consolidados y localmente estratificados.
También durante el Cuaternario, en las últimas etapas del volcanismo, se emitieron rocas de composición ácida y de textura variada, entre otras, vitrófidos riolíticos, brechas volcánicas, arenas y cenizas volcánicas; provenientes de magmas silícicos que tuvieron un enfriamiento rápido dando lugar a la formación de estructuras dómicas como las del cerro Las Derrumbadas y del Cerro Pinto.

Dichos materiales están agrupados dentro de la unidad Q(Igea), que en general, está constituida por depósitos piroclásticos de composición dacítica y riolítica que contienen fragmentos de minerales y abundantes fragmentos de pómez, inmersos en una matriz de ceniza vítrea ácida pobremente consolidada, aunque en ocasiones, se presenta soldada. Se distribuye hacia la zona norte, en las inmediaciones de Teziutlán, sobre los cauces de los ríos o al pie de las sierras. Cubre a rocas sedimentarias mesozoicas y a materiales volcánicos del Terciario y Cuaternario.
La unidad Q(Igei), está formada por enormes coladas en bloques, de lavas andesíticas. La lava es de color obscuro, con textura merocristalina y porfídica, con una matriz desvitrificada. La unidad se encuentra muy fracturada y es de edad muy reciente, pues cubre incluso a aluviones cuaternarios; está expuesta hacia la falda oriental del volcán Popocatépetl.
Distribuidas en varias zonas del estado, afloran diversas unidades sedimentarias semiconsolidadas de reciente formación, entre las que se cuentan:

Unidad de origen continental, constituida por fragmentos angulosos de andesita y vitrófido riolítico, empotrados en una matriz areno arcillosa y vítrea ácida Q(bs); sobreyace discordantemente a andesitas del Terciario Superior. Aflora al oeste de la localidad Libres.

La unidad Q(cg), está constituida por conglomerado polimíctico de origen continental, con líticos de caliza, arenisca, rocas ígneas y fragmentos de cuarzo y pedernal, englobados en una matriz arcilloarenosa poco consolidada y pobremente cementada. Sobreyace de manera discordante a sedimentos continentales del Terciario, de la formación Cuarteles, y lutitas y areniscas del Paleozoico Superior y Cretácico Inferior. Sus afloramientos están situados en las faldas de la Sierra Mazateca, al sureste de la entidad.

La unidad de travertino; Q(tr), es una formación de depósitos calcáreos que tienen su origen en el proceso de evaporación de antiguos manantiales. Está constituida principalmente por aragonito; presenta estructura bandeada y cristalina. El material es poroso, con tubificaciones y cavidades de disolución; en ocasiones llega a presentar impresiones de plantas. La unidad cubre a depósitos de la formación Cuarteles, y aflora a manera de pequeñas terrazas en el valle de Tehuacán.


Al poniente de Tepanco de López y en terrenos de San Juan Ixcaquixtla se localiza una unidad de caliche: Q(ch), que consiste en una costra blanco amarillenta de 1.5 m de espesor aproximadamente, con un promedio de regolita de 50 cm; la cual contiene clastos de caliza y fragmentos de conchas de gasterópodos. Este material, es el resultado de la acción capilar y de la evaporación de aguas ricas en óxido de calcio sobre un sustrato calcáreo antiguo. Descansa sobre calizas y lutitas del Cretácico Superior.

Ampliamente distribuidos por toda la superficie estatal, se encuentran depósitos aluviales cuaternarios: Q(al), que rellenan valles fluviales y conforman planicies, con espesores que pueden variar desde decenas de centímetros, hasta 200 o 300 m. Estos depósitos están constituidos por partículas del tamaño de arcilla, limo, arena y grava, que van de subangulosos a bien redondeados. El origen de los clastos es variado, y comprende fragmentos de cuarzo, feldespatos, micas, arcillas y fragmentos de las rocas circundantes. Son abundantes los detritos de origen volcánico, especialmente hacia la parte centro y norte del estado. Estos depósitos sobreyacen discordantemente a la mayoría de las unidades preexistentes y en ocasiones subyace a derrames basálticos muy recientes. En las arenas pleistocenicas de la región de Tehuacán, se han encontrado huesos de mamut.

 

 
 
Dentro de la unidad Q(la) se incluyen sedimentos constituidos por limo, arenas y materia orgánica, que forman lechos lacustres en la región de Oriental. En estos suelos es común la precipitación de sales por evaporación.
 
     
     
     
     
  FISIOGRAFÍA  
     
     
 

Los límites del estado de Puebla encierran áreas que corresponden a cuatro provincias o regiones fisiográficas del país: Sierra Madre Oriental, que penetra por el noroeste y llega hasta las inmediaciones de Teziutlán; Llanura Costera del Golfo Norte, en los extremos norte y noreste; Eje Neovolcánico, en el este, centro y oeste; y Sierra Madre del Sur, en toda la zona meridional.

PROVINCIA EJE NEOVOLCALNICO

Esta provincia ha sido descrita recientemente como una faja volcánica en la que se encuentran diversos aparatos y rocas volcánicas asociados a grandes fallas y fracturas, más que como un "eje" continuo de dichos materiales. Esta faja volcánica tiene unos 900 km de longitud, y entre 10 y 300 km de ancho aproximadamente; se extiende burdamente en dirección este-oeste casi de costa a costa del país, a la altura de los paralelos 19° y 20° de latitud norte. Abarca parte de los estados de Colima, Nayarit, Zacatecas, Aguascalientes, Michoacán de Ocampo, Guanajuato, Querétaro de Arteaga, México, Hidalgo, Tlaxcala (todo el estado), Puebla y Veracruz-Llave. Colinda al norte con las provincias: Llanura Costera del Pacífico, Sierra Madre Occidental, Mesa del Centro, Sierra Madre Oriental y Llanura Costera del Golfo Norte; al sur con la Sierra Madre del Sur y la Llanura Costera del Golfo Sur; al oeste con el Océano Pacífico; y al este con el Golfo de México. Esta región se caracteriza por una serie de sierras, lomeríos y cuencas formadas por la acumulación de lavas, brechas y cenizas volcánicas a lo largo de innumerables y sucesivos episodios volcánicos iniciados desde el Terciario Superior y continuados hasta el presente. Este vulcanismo ha sido asociado a la subducción de la placa de Cocos en la placa de Norteamérica. Dicho fenómeno debió iniciarse durante el período Plioceno.
La provincia está constituida por grandes sierras volcánicas, coladas lávicas, conos cineríticos dispersos o en enjambre, amplios escudovolcanes de basalto, depósitos de arenas y cenizas, etc. La actividad volcánica ha dado origen a un gran número de cuencas endorreicas con el consecuente desarrollo de lagos y planicies rodeadas de sierras, lo que le da al paisaje una apariencia muy característica. Algunos lagos importantes son: Chapala, Pátzcuaro, Texcoco y Totolcingo. Planicies como las de Zumpango, Chalco, el Valle de México y diversos llanos del Bajío Guanajuatense, fueron formadas por lechos de lagos antiguos. Algunos de los principales aparatos volcánicos que se localizan en esta provincia son: volcán San Juan, Sangangüey, volcán de Tequila, Ceboruco, volcán de Colima, Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Matlalcueye (Malinche), Atlítzin (cerro La Negra), Cofre de Perote y Citlaltépetl (Pico de Orizaba).
Dentro de Puebla se encuentran áreas que forman parte de tres subprovincias del Eje Neovolcánico: Lagos y Volcanes de Anáhuac, Chiconquiaco y Llanos y Sierras de Querétaro e Hidalgo; éstas en conjunto abarcan 38.26% del territorio estatal.

Subprovincia Lagos y Volcanes de Anáhuac

Es la más extensa de las catorce que integran al Eje Neovolcánico; en ella quedan comprendidas las ciudades de Puebla, Toluca, Pachuca, Tlaxcala, Cuernavaca y México. La subprovincia se extiende de poniente a oriente, desde unos 35 km al occidente de Toluca, México, hasta Quimixtlán, Puebla. Consta de sierras volcánicas o grandes aparatos individuales que alternan con amplias llanuras formadas, en su mayoría, por vasos lacustres. De oeste a este se encuentran en sucesión las cuencas de Toluca, México, Puebla y Oriental.
En el estado de Puebla esta subprovincia es la que abarca mayor superficie, ya que 35.93% de su territorio pertenece a ella. Limita al norte con las subprovincias Carso Huasteco, de la Sierra Madre Oriental, y Chiconquiaco, del Eje Neovolcánico; al este se prolonga hacia el estado de Veracruz-Llave; y al sur colinda con las subprovincias Sierras Orientales, Sur de Puebla, Sierras y Valles Guerrerenses y Llanuras Morelenses; todas éstas son integrantes de la provincia Sierra Madre del Sur. Ocupa casi toda la parte central de la entidad, desde la Sierra Nevada hasta el Pico de Orizaba; también el área de Izúcar de Matamoros y dos franjas que van desde Hueyapan y Ahuazotepec hasta la localidad de Oriental. Comprende 66 municipios completos, algunos de los cuales son: San Pedro Cholula, Tlahuapan, Ahuazotepec, Lafragua, Chignahuapan, Atzitzintla y San Nicolás los Ranchos; asimismo, cubre parte de otros 35, entre ellos, Huauchinango, Zacatlán, Teziutlán, Cañada Morelos, Tecali de Herrera, Atlixco, Cohuecán y San Diego la Mesa Tochimiltzingo.

 
 

En esta zona se localizan las tres mayores elevaciones del país: Citlaltépetl o Pico de Orizaba, que es compartido con el estado de Veracruz-Llave y cuya altitud es de 5 610 m; Popocatépetl, el cual tiene 5 500 msnm y pertenece a los estados de Puebla, México y Morelos; e Iztaccíhuatl, con una altitud de 5 220 m e integrante de los estados de Puebla y México; en las cumbres de estas elevaciones existen tres de los pocos pequeños glaciares de la región intertropical del mundo, además, entre las dos últimas, las cuales conforma a la Sierra Nevada, se localiza el Paso de Cortés, puerto orográfico relevante por su importancia histórica y su accesibilidad. También se encuentran: el Atlítzin o cerro La Negra, con 4 580 m; y el volcán Matlalcueye (La Malinche), con 4 420 msnm; todos estos aparatos volcánicos mencionados forman parte del sistema de topoformas denominado sierra volcánica con estratovolcanes o estratovolcanes aislados. Asimismo, quedan incluidas las cuencas de Puebla y Atlixco-Izúcar, que están interrumpidas y separadas por lomeríos suaves; y la de Oriental, que es compartida con el estado de Veracruz-Llave.

 
     
     
   
  Mapa de Fisiografía  
     
     
     
     
 
EDAFOLOGIA
 
     
 

(SUELOS)

Las condiciones ecológicas contrastantes en el estado han favorecido un mosaico edáfico variado en el que es posible encontrar una diversidad de unidades de suelos. Su formación se debe a la acción combinada de diversos factores: clima, material parental, relieve, organismos y tiempo.

El clima, cuya variación a lo extenso de su territorio es bastante considerable, en las zonas cálido húmedas del norte y sureste con sus altas precipitaciones ha promovido la formación de Luvisoles, Acrisoles y Nitosoles; y hacia las partes más secas del sureste de Xerosoles y Litosoles.

El material parental tiene también una fuerte influencia en la formación de los suelos; por ejemplo, en muchas de las zonas volcánicas predominan Andosoles, las Rendzinas sobre rocas sedimentarias calcáreas y los sedimentos que ocupan las partes bajas de cuencas y subcuencas frecuentemente son ocupadas por Regosoles y Fluvisoles.

El relieve en sus pendientes más inclinadas no permite la acumulación de suelo, por lo que éste es poco profundo o muy somero como en Litosoles y Rendzinas; en lugares de poca pendiente y más estables aparecen Regosoles, Vertisoles y Feozems, en tanto que en partes bajas inundables se encuentran Solonchaks.

Los seres vivos -fauna, cobertura vegetal boscosa, microorganismos- ejercen especialmente su influencia en la acumulación y descomposición de la materia orgánica para la formación de humus, proceso que dará pauta para la estructuración de horizontes mólicos o húmicos de color oscuro en Feozems, Rendzinas y Andosoles. Consecuentemente donde existe una baja cobertura vegetal, los suelos no son ricos en materia orgánica.

Con respecto al factor tiempo, la mayor parte de los suelos del estado son jóvenes, con perfiles poco evolucionados, como Regosoles, Litosoles, Rendzinas, Fluvisoles, Andosoles y Xerosoles; ocupando menores áreas están los suelos con perfil más evolucionado como Luvisoles, Acrisoles y Nitosoles.

 
 

Considerando los anteriores factores que influyen en la formación de los suelos, se tienen en consecuencia muy diversos procesos de formación de los mismos, entre los que sobresalen: la meteorización como proceso más importante y que ocurre en todos los suelos, siendo más evidente en Litosoles, Regosoles y Andosoles; la alteración pelicular en las rocas calizas como proceso formador de Rendzinas; la lixiviación (transporte) de materiales finos (arcillas) de las capas superiores y su acumulación en las capas subyacentes como en Nitosoles, Acrisoles y Luvisoles; la óxido-reducción en capas que están saturadas con agua en una parte del año y parcial o completamente aireadas durante el verano o la parte más seca del año (hidromorfismo), como ocurre en los Gleysoles; la mezcla del suelo que inhibe o desacelera la formación de horizontes en Vertisoles; la calcificación y salinización en los Solonchaks, Gleysoles, Xerosoles; la humificación en Andosoles, Chernozems, Castañozems y Feozems.

En general la clase textural media es la predominante con 65.19%, distribuida a lo largo de todo el estado, excepto la región central, principalmente en Andosoles, Litosoles, Cambisoles y Regosoles; le sigue la textura fina con 17.78% distribuida en partes del norte y sur del estado, en Acrisoles, Luvisoles, Nitosoles, Vertisoles, Rendzinas y Litosoles; y por último, la textura gruesa ocupa 17.03% la cual se distribuye sobre todo en el centro del estado en los Regosoles. En relación a la textura del suelo los suelos arcillosos presentan un drenaje interno bajo, en tanto que los de textura media poseen un drenaje moderado y los de textura gruesa, más ampliamente distribuidos, se consideran bien drenados.

La fertilidad de los suelos agrícolas del estado varía de media a baja, son ricos en minerales que favorecen el aporte de nutrientes, pero el manejo al que han sido sujetos los ha empobrecido, desde el punto de vista orgánico. Así, es frecuente encontrar que son ligeramente ácidos o alcalinos, con contenidos de materia orgánica pobres a medianamente pobres, excepto los Andosoles y algunos otros suelos poco frecuentes; la capacidad de retener nutrientes y ponerlos a disposición de las plantas, y la saturación de ellos, van de medias a altas. En general hay disponibilidad de elementos esenciales, pero en el caso de Andosoles existe una retención del fósforo aprovechable por las plantas. Actualmente la mayor parte de los suelos del estado son continuamente fertilizados si se desea obtener una cosecha de regular a buena, y aun hay mucho por hacer en pro del mejoramiento de los suelos y una agricultura sustentable.

 
 

Existen diversas limitantes en el suelo para el desarrollo de la agricultura en el estado. Se pueden considerar como suelos profundos 20.34%, los restantes presentan diversas limitantes para ser cultivados, que se identifican con las llamadas fases físicas y químicas. Las fases físicas someras (a menos de 50 cm de profundidad) comprenden 62.12% de los suelos del estado (fases lítica, dúrica, petrocálcica, pedregosa y gravosa) y las profundas (fases lítica y dúrica profundas, entre 50 y 100 cm) con 17.27%. En cuanto a las fases químicas ocupan una menor extensión, 1.03%, con las fases sódica, fuertemente sódica y salina-fuertemente sódica.

Los tipos de suelo más abundantes son los Regosoles, Litosoles y Andosoles, que en conjunto ocupan 60.58% del territorio poblano, 36.75% es ocupado por los Feozems, Cambisoles, Rendzinas, Luvisoles, Vertisoles, Fluvisoles y Xerosoles, y el restante 2.67% por unidades poco representativas en extensión como Acrisoles, Solonchaks, Nitosoles, Castañozems, Chernozems y Gleysoles.

 
     
     
   
  Mapa de Edafología  
     
     
     
  REGOSOLES  
     
 

 

Los Regosoles son suelos poco evolucionados en su perfil, que constituyen la etapa inicial de formación de un gran número de suelos. Son los de mayor distribución ocupando una superficie que representa 29.67% del área estatal. Se localizan en extensas zonas de la Sierra Madre del Sur hacia Chiautla de Tapia; en el Eje Neovolcánico hacia Zacatepec y en la Llanura Costera del Golfo Norte hacia Metlaltoyuca y Tenampulco. Las tipos más frecuentes son los Regosoles eútricos cuya saturación de bases va de media a alta; los Regosoles calcáricos de naturaleza calcárea y los Regosoles dístricos con baja saturación de bases.

Su formación es a partir de material no consolidado cuyo origen puede ser residual, aluvial o coluvial, y son muy parecidos al material mineral del cual se originan. No presentan horizontes de diagnóstico, salvo un horizonte A ócrico el cual es de color claro y posee muy poca materia orgánica, el cual sobreyace al horizonte o capa mineral C. Su profundidad es muy variable (entre 10 y más de 100 cm) dependiendo frecuentemente de la estabilidad de la pendiente; así en sitios inclinados son delgados y en sitios llanos profundos.

Respecto al color de estos suelos predominan los grises. La capa superficial es un horizonte A ócrico cuyo color puede ser gris, gris pardo amarillento, gris pardo claro o rosa entre otros, y la materia orgánica aportada por la vegetación -cuando ésta se presenta- no ha tenido todavía una marcada influencia. El horizonte o capa C puede ser de color gris, gris pardo claro, pardo e incluso rojo fuerte.

Entre las texturas más representativas están la arena migajosa, arena, migajón arenoso, migajón arcillo-arenoso y migajón, por lo que frecuentemente la estructura del suelo es nula o está débilmente desarrollada, con una consistencia suelta y drenaje interno rápido o a veces excesivo.

Cuando las partículas del suelo tienen una saturación de bases (calcio, magnesio, potasio) muy alta son de ligera a moderadamente alcalinos (pH entre 7.7-8.0); otros son neutros a ligeramente ácidos o alcalinos (pH entre 6.0-8.0), pero sin problemas de salinidad ni sodicidad; con un bajo porcentaje de materia orgánica (0.2-1.7%), una capacidad de intercambio catiónico total de baja a moderada (4.0-22.0 meq/100 g), y tal capacidad está saturada a más del 50%, con cantidades bajas o muy baja de potasio (0.1-0.4 meq/100 g), bajas a altas de calcio y magnesio (2.8-15.0 y 0.6-6.1 meq/100, respectivamente).

Las características físicas son en general estables, no así las químicas que son más variables, por lo que dependiendo del sitio es necesario realizar estudios para establecer las necesidades de fertilización y mejoramiento. En términos generales, la utilización de estos suelos se ve limitada en su manejo por diversas fases físicas siendo las más frecuentes la pedregosa, lítica, lítica profunda y, ocasionalmente, gravosa.

La utilización actual de estos suelos es variada y está relacionada a la diversidad ecológica en que se presentan; algunos sustentan pastizales cultivados e inducidos, agricultura de temporal, y en algunas zonas con bosques de pino y secundarios de selva baja caducifolia. Sus características hacen que sean muy susceptibles a la erosión por lo que en algunas áreas ya se presenta este problema.

 

 
  LITOSOL  
     
 

Los Litosoles son suelos extremadamente delgados, menores de 10 cm, limitados en su profundidad por un estrato rocoso o tepetate. Esta escasa profundidad se debe, frecuentemente, a las condiciones topográficas de las zonas donde se desarrollan, pues las pendientes abruptas no permiten la acumulación de las partículas del suelo a medida que éstas se forman. También pueden ocurrir en otras áreas como superficies planas de roca lávica reciente donde apenas se forma un poco de suelo.

Se localizan en sierras y lomeríos de la Sierra Madre Oriental hacia Huehuetla e Ixtacamaxtitlán; en la Sierra Madre del Sur hacia Santa María del Monte y Caltepec, y comprenden 19.95% de la superficie total estatal, en asociación con otros suelos de mayor profundidad como Rendzinas, Regosoles y Feozems.

Las condiciones climáticas y la vegetación no han tenido gran influencia en el intemperismo de las rocas subyacentes-algunas veces muy resistentes- de las cuales se originan, por lo que están débilmente desarrollados y no tienen horizontes diagnósticos. Subyacente se encuentra la roca madre dura, y algunas veces, cenizas volcánicas consolidadas -tobas-.

Sus colores pueden variar dependiendo de la naturaleza de la roca madre y de la influencia, aunque pobre dada su juventud, de las condiciones ecológicas. La textura media domina en estos suelos, aunque también se encuentran texturas fina (en los que derivan de roca caliza) y gruesa. El drenaje en estas zonas más bien depende de la naturaleza de la roca madre y la fracturación de ella y muy poco del suelo. Muchos de estas áreas presentan procesos de erosión en distintas intensidades.

Diversas comunidades vegetales caracterizadas por tener un bajo desarrollo ocupan estos suelos; entre las herbáceas y arbustivas están pastizales inducidos, chaparrales, matorrales crasicaules, matorrales desérticos rosetófilos y secundarios de selva baja caducifolia; entre los arbóreos están bosques de pino y de pino-encino. No son propicios para la agricultura, sin embargo en algunos sitios ubicados al norte del estado donde aun hay cobertura vegetal, porciones de otros suelos asociados más profundos permiten el crecimiento de cafetales.

 
     
  ANDOSOLES  
     
 

Los Andosoles son suelos formados a partir de cenizas volcánicas que se distribuyen en extensas zonas donde ha habido una actividad volcánica reciente como lo es el Eje Neovolcánico, especialmente hacia los grandes volcanes que colindan la entidad tales como el Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Citlaltépetl y La Malinche; también en algunas partes de la Sierra Madre del Sur que han sido cubiertas por cenizas volcánicas como en las cercanías de Cuetzalan del Progreso y Rafael J. García. En conjunto ocupan 10.96% del área total estatal.

Algunos (Andosoles húmicos) tienen un horizonte A úmbrico el cual es rico en materia orgánica y de color oscuro; en otros un horizonte A ócrico con baja cantidad de materia orgánica (Andosoles ócricos) y de color claro; en cualquier caso sobreyacen con frecuencia a un horizonte B cámbico de desarrollo débil a moderado y delgado o profundo, cuya textura es arena fina o arena migajosa, que presenta estructura de suelo más que de cenizas volcánicas y, entre otras características, evidencias de alteración de color; más a profundidad se encuentra el material parental. Si se tuvieron erupciones sucesivas es posible encontrar sitios con suelos enterrados del mismo u otro grupo.

Muchos de estos suelos están limitados por una fase lítica entre 50 y 100 cm, y otros pocos son profundos o con fase pedregosa.

Una propiedad singular de estos suelos la constituye su alto contenido de alofanos (mineral amorfo que, de forma similar a las arcillas, es rico en sílice y aluminio) que retienen el fósforo no dejándolo disponible para las plantas; tienen una densidad volumétrica muy baja por lo que suelen ser esponjosos, característica que junto con las altas cantidades de materia orgánica aumentan la capacidad de retención de agua.

Los colores que se encuentran son gris oscuro, gris muy oscuro, pardo, pardo grisáceo oscuro, pardo amarillentos y pardo amarillento oscuro, en los Andosoles húmicos; o bien, pardo fuerte, pardo oscuro y pardo grisáceo muy oscuro en los Andosoles ócricos.

La clase textural de estos suelos varía de gruesa a media, sobresaliendo las texturas de arena, arena migajosa, migajón arenoso, migajón arcillo-arenoso, migajón, migajón limoso y migajón arcilloso. Presentan una estructura de bloques subangulares de tamaño medio, grueso o muy grueso y desarrollo débil a moderado; ésta no es masiva ni dura cuando seco. Su consistencia es untuosa (embarrosa), su permeabilidad va de muy rápida a moderada y su drenaje varía de bien a excesivamente drenado.

 
     
     
 
FEOZEMS
 
     
 

Estos suelos se caracterizan por presentar un horizonte superficial, por lo general mayor de 25 cm de espesor, enriquecido con materia orgánica (mayor de 1%) y buen contenido de nutrientes. Los tipos de suelo más frecuentes son los Feozems háplicos, Feozems lúvicos y Feozems calcáricos. Los primeros se identifican sobre todo por sus características superficiales, los segundos por presentar un horizonte subsuperficial con acumulación de arcilla y los últimos por ser de naturaleza calcárea.

Su distribución es muy amplia, encontrándose en la Llanura Costera del Golfo Norte hacia Jalpan, en el Eje Neovolcánico hacia Chignahuapan, Oriental, Santa María del Monte y Cholula, y en sitios muy localizados de la Sierra Madre del Sur. Ocupan una superficie que representa 7.38% del área estatal.

Estos suelos están influidos en su formación por las características climáticas, mismas que determinan la cobertura vegetal que favorece procesos de formación de humus; la meteorización y argilización son también procesos importantes. La profundidad es variable dependiendo del clima específico así como de la posición topográfica en que se encuentran, por lo cual llegan a tener de 30 a más de 100 cm.

El horizonte superficial es un A mólico, el cual, ya sea en cantidad media o alta, es rico en materia orgánica, y tiene entre 15 y 30 cm o un poco más de profundidad. En algunos de los suelos pueden aparecer carbonatos de calcio desde los 20 cm -Feozems calcáricos-; en otros -Feozems lúvicos- el horizonte superficial puede continuar con un capa de acumulación de arcilla -horizonte B argílico-. La actividad biológica en estos horizontes es bien evidente.

Los colores que se encuentran son pardo grisáceo muy oscuro, pardo grisáceo, pardo amarillento, pardo amarillento oscuro, pardo muy oscuro, pardo, negro, gris pardo claro, gris muy oscuro. La textura que domina es la de migajón arcillo-arenoso, pero también se presentan texturas de migajones arenosos en la capa superficial y de migajones arcillosos o arcillas en los horizontes subsuperficiales. La estructura es de bloques subangulares, bloques y en parte granular; de tamaño grueso a medio y desarrollo moderado a fuerte. Su consistencia suele ser friable a dura y su drenaje interno de moderado a lento.

Sin problemas de salinidad ni sodicidad, con excepción de algunos asociados a Solonchaks mólicos; los contenidos de materia orgánica son medianamente pobres a ricos (1.0-4.0%), una capacidad de retención de nutrientes de baja a alta (10.0-30.0 meq/100 g), dependiendo de la textura, y la saturación de las partículas es alta por lo general mayor de 50%, con cantidades disponibles de potasio, calcio y magnesio, respectivamente, de 0.1-0.4 meq/100 , 0.1-0.8 meq/100 g (baja a alta) y 5.0-20.0 meq/100 g (media a alta); son fuertemente ácidos a ligeramente alcalinos (pH entre 5.4-7.8).

Estos suelos tienen una fertilidad natural elevada y producen buenas cosechas, las cuales pueden aumentarse si se realizan estudios más detallados al respecto. Sin embargo, la erosión tanto por el viento como por el agua presentan un serio peligro y todo el tiempo deben ser protegidos; además, pueden encontrarse diversas fases limitantes para el desarrollo de la agricultura, en especial sobre las sierras y lomeríos donde son más someros. Las fases más abundantes son la fases lítica y dúrica, y en menor proporción gravosa, dúrica profunda y lítica profunda. Tradicionalmente se han usado en la agricultura de temporal, aunque también se ubican en ellos pastizales cultivados y algunos tipos de vegetación secundaria, en ocasiones con problemas de erosión.

 
     
     
  CAMBISOL  
     
 

La mayoría de los Cambisoles que se encuentran en la entidad pertenecen a los Cambisoles cálcico y Cambisoles eútricos, y en menor proporción a los Cambisoles dístricos, Cambisoles húmicos y Cambisoles vérticos. Se localizan en las laderas de las sierras ubicadas en el norte del estado y en algunas llanuras y lomeríos del centro. Tienen como características distintivas la presencia del horizonte B cámbico, el cual se diferencia del material de origen por la formación de terrones; y la capa superficial, denominada horizonte A ócrico, no ha alcanzado un oscurecimiento en un espesor considerable (25 cm). Esta última capa es de color pardo o pardo amarillento, y cuando llega a ser gris o pardo grisácea es de unos 15 cm; en tanto que las capas más profundas son de color pardo rojizo o pardo amarillento.

La textura de estos suelos es de migajón arenoso en la superficie y de migajón arcilloarenoso a medida que aumenta la profundidad. Su capacidad de intercambio catiónico es moderada, pero cuando las capas son arenosas es baja; las partículas en las que se realiza este intercambio se encuentran saturadas con cantidades moderadas a altas de calcio y magnesio y moderadas de potasio; son ligeramente ácidos o ligeramente alcalinos.

En los alrededores de Esperanza y Ahuehuetitla se distribuyen los Cambisoles cálcicos, suelos moderadamente alcalinos, en los cuales se encuentra una capa subsuperficial con acumulación de carbonatos de calcio. Este elemento se encuentra en cantidades muy altas, lo mismo que el magnesio, saturando las partículas de intercambio del suelo, mientras que el potasio en cantidades moderadas.

Los Cambisoles abarcan 7.29% de la superficie total estatal, y casi la mitad de ellos son profundos, y la otra parte presenta fase lítica entre 50 y 100 cm de profundidad, o tepetate a menos de 50 cm, y en ocasiones con gravas en el perfil del suelo. Se distribuyen en el Eje Neovolcánico: Acatzingo de Hidalgo, Puebla, Sta. Rita Tlahuapan; en la Sierra Madre del Sur: Coxcatlán; y en la Sierra Madre Oriental: Xicotepec

Su potencialidad para el desarrollo de los cultivos es de media a alta, debido a los nutrientes que contienen; y su uso actual es con agricultura de riego y de temporal, pastizales inducidos, bosques secundarios de encino, selva alta perennifolia secundaria.; y algunos sitios con problemas de erosión.

 
     
     
  RENDZINA  
     
 

Este tipo de suelo se caracteriza por su formación sobre materiales con abundantes cantidades de carbonatos de calcio como las rocas calizas, algunas lutitas y conglomerados que se encuentran en el estado, por lo cual tienen cantidades altas a muy altas de calcio, y además, por tener un horizonte A mólico.

Las zonas de climas cálidos y templados subhúmedos donde se ubican producen materiales muy finos. Están distribuidos en sierras y lomeríos de la Sierra Madre del Sur, San Martín Atexcal, Tochimiltzingo, Chila de la Sal, y constituyen 6.36% de la superficie estatal.

El horizonte A mólico tiene un espesor entre 15-50 cm, y debido principalmente a la formación de complejos órgano-minerales entre el calcio del suelo y la materia orgánica aportada por la vegetación natural (selvas bajas, bosques y algunos pastizales), se ha producido la melanización u oscurecimiento, dando colores oscuros como el pardo grisáceo y el gris.

La clase textural dominante es media, principalmente migajones arenosos, migajones o migajones arcillosos. La estructura está constituida por bloques subangulares, granular o migajosa, variando en tamaño de fina a gruesa y con un desarrollo débil a moderado; el drenaje interno es moderadamente a excesivamente drenado. Por lo general extremadamente ricos en materia orgánica (aproximadamente 4.3%), una capacidad de intercambio catiónico total moderada (cercana a 18.0 meq/100 g), la saturación de bases es alta (muy cercana a 100%), los cationes intercambiables potasio, calcio y magnesio son, respectivamente, bajo (0.3 meq/100 g), alto (19.4 meq/100 g) y medio (1.4 meq/100 g); ligeramente alcalinos (pH 7.6) y reacción al HCl moderada a fuerte.

Las características mencionadas confieren una alta fertilidad natural a estos suelos, pero su utilización se ve restringida ya que se encuentran limitados por un lecho rocoso o una capa de caliche a menos de 50 cm de profundidad; además, el que se encuentren en sierras y lomeríos representa graves riesgos de erosión. El uso actual de ellos es con pastizales inducidos, agricultura de temporal, o sustentan bosques de encino, selva baja caducifolia secundaria y matorrales desérticos rosetófilos.

 
     
     
  LUVISOLES  
     
 

Las precipitaciones de las zonas donde se han formado han propiciado la translocación de arcilla del o de los horizontes superiores hacia uno más profundo (horizonte B argílico) en el cual se acumulan, por lo que éste presenta más arcilla que los horizonte superiores o inferiores. El horizonte superficial es un A ócrico, de color claro y bajo contenido de materia orgánica, u oscuro pero muy delgado.

Los tipos más frecuentes son los Luvisoles órticos, cuyo horizonte B arcilloso no presenta colores intensos; y los Luvisoles crómicos, cuyo horizonte arcilloso es de color pardo intenso a rojo.

Estos suelos se pueden encontrar en la Sierra Madre Oriental hacia Tetela de Ocampo y San Esteban Cuautempan; también en la Sierra Madre del Sur hacia Tlacotepec de Díaz; en total ocupan 6.25% del área estatal.

Los colores que presentan son pardo, pardo oscuro, pardo grisáceo, gris pardo oscuro y gris. Otros colores posibles son los pardo rojizo, rojo amarillento o amarillo rojizo. Predominan las texturas finas a medias, entre ellas la arcillosa y migajón arcilloso. Con frecuencia presentan una estructura de bloques subangulares y migajosa, de tamaño variable de fino a grueso y desarrollo de fuerte a moderado, su consistencia suele ser firme en la parte superficial y dura en el subsuelo; su drenaje interno de lento a moderado.

Con contenidos de materia orgánica de extremadamente pobre a moderadamente rico (0.3-3.0%), una capacidad de intercambio catiónico total de moderada a alta (19.0-32.0 meq/100 g), saturación de bases moderada (por lo general alrededor de 50%), los nutrientes disponibles potasio, calcio y magnesio están en cantidades muy bajas a bajas (0.2-0.4 meq/100 g), moderadas a muy altas (6.0-25.0 meq/100 g) y moderadas (1.4-3.0 meq/100 g), respectivamente; características que los hacen moderadamente ácidos a muy ligeramente alcalinos (pH entre 5.8 y 7.4).

Poco más de la mitad de estos suelos tienen fase lítica o dúrica entre 50 y 100 cm, otros más con un estrato rocoso a menos de 50 cm o con piedras, y muy pocos son profundos. Desde el punto de vista de su fertilidad, una buena caracterización y diagnóstico indicarán las enmiendas y fertilización que pueden aumentar las producciones agrícolas en estos suelos. Los usos principales en la actualidad son la agricultura de temporal, pastizales inducidos, bosques de pino y de pino-encino.

 
     
     
  VERTISOLES  
     
 

En los alrededores de Metlaltoyuca, Mecapalapa, Tenampulco, Ayotoxco de Guerrero, Izúcar de Matamoros y Huehuetlán el Chico, sobre valles, llanuras y algunos lomeríos, se distribuyen los Vertisoles; como también en la Sierra Madre del Sur, en las llanuras de Tehuacán, San Juán Ixcaquistla e Izúcar de Matamoros; en el Eje Neovolcánico en Chignahuapan; y cubren 6.21% del territorio poblano.

Estos se han originado de rocas areniscas, calizas o ígneas básicas, las cuales al ser intemperizadas forman materiales moderadamente finos (migajones arcillosos o arcilloarenosos) o muy finos (arcillas). El color que presentan es gris oscuro en los Vertisoles pélicos y pardo en los Vertisoles crómicos. Son de ligera a moderadamente alcalinos, con una capacidad de intercambio catiónico alta o muy alta y están completamente saturados con cantidades muy altas de calcio, altas a muy altas de magnesio y bajas a moderadas de potasio. Dichas características proporcionan una alta fertilidad a los Vertisoles; sin embargo, su utilización en las actividades agropecuarias se ve limitada con frecuencia por el alto contenido de arcillas expandibles (montmorilonita), que ocasiona un drenaje lento y, como consecuencia, el encharcamiento en la temporada de lluvias; mientras que en la época seca del año se agrietan y endurecen, dificultando su manejo.

A pesar de esto, si se utiliza la tecnología adecuada se pueden obtener altos rendimientos, por lo que actualmente se dedican a la agricultura de riego, agricultura de temporal y pastizales inducidos.

 
     
     
  FLUVISOLES  
     
 

Estos suelos son formados a partir de depósitos aluviales recientes, por lo cual en su estructura se encuentra una alternancia de diversos materiales texturales, dominando la textura gruesa (arenosa), principalmente en la capa superficial, y además con piedras o gravas en todo el perfil.

Los Fluvisoles eútricos son los únicos que se presentan en el estado y tienen un buen contenido de nutrientes, por lo cual algunos son dedicados a la agricultura de riego y temporal.

Se encuentran distribuidos en la Sierra Madre del Sur: Atlixco, Tlaltenango, Amozoc de Mota.

 
     
     
  XEROSOLES  
     
 

Estos suelos se localizan en las zonas de clima seco de la entidad, como son la cuenca de Tehuacán y la franja que va desde Acatzingo de Hidalgo hasta el norte de Morelos Cañada, donde cubren 1.37% del área estatal.

Se caracterizan por presentar una capa superficial de color pardo o pardo pálido y tienen texturas medias o finas, Son fundamentalmente de origen aluvial, pero también hay de origen residual, derivados de rocas sedimentarias (calizas, areniscas y conglomerados). Poco más de 65% son profundos y el resto con fase pedregosa.

Los tipos de suelo que se presentan son Xerosol cálcico, Xerosol háplico y Xerosol lúvico.

La baja precipitación en estas zonas ha dado lugar a que los procesos transformadores del suelo se efectúen con mucha lentitud, pues a través de los mismos únicamente pasa una mínima cantidad de agua que no provoca la pérdida de materiales por lavado; por ésto las cantidades de bases tales, como calcio, magnesio y potasio son considerables. A diferencia de lo anterior, la materia orgánica aportada por la vegetación natural (selva baja caducífolia y mezquital) es humificada con rapidez, por lo que su contenido es bajo.

La productividad de estos suelos está en función de la cantidad de agua que se les proporcione; así en áreas cercanas a Tlanepantla se dedican actualmente a la agricultura de riego, en otros casos con agricultura de temporal, matorral desértico rosetófilo, y en algunas zonas están erosionados.

 
     
     
  ACRISOLES  
     
 

Los Acrisoles son suelos estrechamente emparentados con los Luvisoles, en ellos también se ha efectuado la translocación de arcilla para la formación del horizonte B agílico; y la remoción de cationes, pero en una proporción mayor, por lo cual su saturación de bases es baja y son fuerte a muy fuertemente ácidos.

Existen dos tipos de Acrisol: Acrisol órtico y Acrisol húmico, los cuales son casi codominantes en extensión. Cubren apenas el 0.92% del área total de la entidad, localizándose en alrededores de Eloxochitlán, Tlacotepec de Díaz y al este de Coxcatlán.

En ambas unidades de suelo es necesario aplicar, nitrógeno y fósforo para elevar su fertilidad, así como enmiendas con cal para mejorar su acidez. Además, para efectuar en ellos actividades agropecuarias es indispensable llevar a cabo un estricto control en su manejo, pues son muy susceptibles a la erosión. Su uso actual es con pastizales cultivados, selva alta perennifolia secundaria y bosque mesófilo secundario.

 
     
     
   
  Erosión Eólica  
     
     
   
  Erosión Hídrica  
     
     
   
  Erosión Severa  
     
     
     
  HIDROLOGIA SUBTERRANEA  
     
 

El agua subterránea reviste gran importancia dentro del contexto económico del estado de Puebla, ya que en la entidad las corrientes superficiales son escasas y de volumen reducido, especialmente hacia la parte centro y sur de la entidad, o bien, se encuentran casi totalmente aprovechadas o presentan problemas de contaminación.
Aparte de los ríos Nexapa y Atoyac, todas las demás fuentes de agua que sustentan la economía estatal, son de origen subterráneo.
La disponibilidad de agua en el subsuelo, es un factor importante que condiciona fuertemente la factibilidad de incrementar el desarrollo económico del estado. Asimismo, se debe señalar la importancia de una explotación racional de estos recursos, pues son susceptibles de agotarse ante la sobreexplotación inmoderada, o bien pueden sufrir contaminación por las descargas residuales o el uso de pesticidas.
Alrededor de 2/3 partes del territorio poblano presentan una topografía montañosa o de lomeríos; la porción restante está ocupada por zonas más o menos planas, en donde es factible captar el agua subterránea, y generalmente se ubican las zonas de concentración de aprovechamientos, así como las zonas agrícolas. En éstas, la Comisión Nacional del Agua (CNA), establece cinco grandes zonas geohidrológicas para el estado de Puebla, denominadas: Valle de Puebla, Cuenca de Oriental, Tecamachalco, Atlixco-Izúcar de Matamoros y Tehuacán. Otras de menor importancia que las anteriores son las de Ixcaquixtla, Metlaltoyuca y Atoyatempan. Las cinco grandes zonas geohidrológicas, contienen a su vez una o más áreas de explotación, separadas o no por pequeños parteaguas, o que son alimentadas por diferentes zonas de recarga.

Estas zonas en conjunto, ocupan una extensión aproximada del 43% de la superficie estatal. Los materiales que conforman los acuíferos son por lo general de origen aluvial, que incluyen sedimentos cuaternarios no consolidados consisten de gravas, arenas, limos y arcillas; aunque no son raras las cenizas volcánicas y lavas basálticas, así como rocas carbonatadas.
La mayoría de los acuíferos explotados son de tipo libre y relativamente poco profundos; los niveles estáticos fluctúan entre dos y 80 m.

 
     
 

La extracción en el estado, se efectúa mediante un total de 4 443 aprovechamientos, de los cuales 67% corresponde a pozos, 26% a norias, 6% a galerías filtrantes y 1% restante, a manantiales.
El agua extraída en la entidad, se emplea principalmente en la agricultura, aproximadamente 80% en segundo lugar, están el uso público, urbano y doméstico, con 15%; 3.5% se utiliza en la industria, y tan solo 1.5% restante se emplea para fines pecuarios.
La calidad del agua subterránea extraída de los acuíferos de la entidad, se mantiene, en general, en el rango de tolerable (1 000 a 2 000 mg/l), aunque en algunas zonas, como Atlixco o San Martín Texmelucan, el agua es de buena calidad (menos de 1 000 mg/l).
En la entidad, se tiene un buen número de manantiales y varios de ellos con termalismo, si bien en algunos casos, no alcanzan temperaturas muy altas. Algunas de estas manifestaciones son producto de actividad magmática reciente o remanente. Los principales sitios de manifestación termal son:
En el área de Oriental, en los sitios conocidos como la caldera de los Humeros y en Las Derrumbadas, en donde se han reportado temperaturas de 90º C; Chignahuapan con temperaturas de agua de 33 a 37º C e Izúcar de Matamoros en donde el termalismo varía de 32 a 56º C.

 
 

 

ZONAS DE EXPLOTACIÓN
En el estado existen 11 zonas principales de explotación del agua subterránea, según el número de aprovechamientos que contienen y las cantidades de agua extraídas. Estas áreas se encuentran incluidas a su vez, dentro de las cinco grandes zonas geohidrológicas establecidas por la CNA para el estado de Puebla.


VALLE DE PUEBLA
CUENCA DE ORIENTAL
ZONA DE ATLIXCO-IZUCAR DE MATAMOROS
ZONA DE TECAMACHALCO
TEHUACAN. (ZONA DE LA CAÑADA POBLANA-OAXAQUEÑA)

 

 
 

VALLE DE PUEBLA
El Valle de Puebla se sitúa en la parte centro oriental del estado; se extiende entre las elevaciones del Matlalcueye (Malinche) y el Iztaccíhuatl; hacia el norte limita con el estado de Tlaxcala, y al sur, abarca aproximadamente hasta los poblados de Santa Isabel Cholula, Coltingo y Totimehuacán. El valle comprende dos zonas de explotación; la primera de ellas, es la zona 21-Atoyac-San Martín Texmelucan, que ocupa casi la totalidad del valle, e incluso se extiende hasta las ciudades de Tlaxcala y Apizaco. La segunda zona de explotación, es la 21-Atoyac, que incluye el área conurbada de la ciudad de Puebla y se extiende hacia el oriente hasta la localidad de Amozoc, penetrando aquí en la zona geohidrológica adyacente, de Tecamachalco.
El acuífero del valle de Puebla, está constituido en su parte superior, por materiales aluviales no consolidados, constituidos por grava, arena y arcilla, que en conjunto, presentan una permeabilidad general media-alta a alta. El espesor promedio es de 60 a 100 m; hacia sus bordes alcanza desde escasos metros hasta unos 200 m en el área de la ciudad de Puebla. Existen también horizontes de travertino de algunas decenas de metros de espesor. El nivel estático varía de cinco a 90 m. La parte inferior del acuífero está formada por basalto, toba y andesita fracturada, de varios cientos de metros de espesor, las cuales están limitadas en la parte inferior por rocas calcáreas, consideradas como el basamento geohidrológico de la cuenca. Ambas partes se encuentran separadas por un horizonte arcilloso muy poco permeable, que tan solo permite una mínima conexión hidráulica entre ellas, y confina prácticamente a los mantos de agua inferiores. La parte inferior del acuífero contiene agua sulfurosa en algunos sectores del sur y suroeste de la ciudad de Puebla. Estas fuentes pueden ser susceptibles de aprovechamiento mediante tratamiento.
Dentro del estado de Puebla, esta zona geohidrológica tiene una superficie aproximada al 4.32% de la superficie estatal y alberga 1 100 aprovechamientos; de los cuales 731 son pozos y 369 norias. Para este valle, se estima una recarga global de 314 Mm 3 y una extracción de 287 Mm 3 anuales. Sin embargo, los mayores volúmenes de extracción se localizan en zonas relativamente reducidas, como en el área urbana de la ciudad de Puebla, lo que ocasiona abatimientos locales del nivel freático. La recarga procede principalmente de la precipitación pluvial captada dentro del valle y de las corrientes derivadas de la sierra Fría y de la Malinche, así como también de los volúmenes infiltrados en las vertientes o laderas de estas elevaciones.
El balance global expuesto anteriormente, arroja una disponibilidad de 27 millones de metros cúbicos por año, por lo que en conjunto, la condición del valle es de subexplotada. Sin embargo, la zona de Atoyac presenta sobreexplotación; existen áreas cercanas a la ciudad de Puebla, con fuertes abatimientos del orden de un metro o más por año. Se estima que en el período de 1974 a 1988, se experimentaron descensos del nivel freático de hasta 30 m. La mayor disposición de agua se tiene en la zona de Atoyac-San Martín Texmelucan, especialmente hacia la parte occidental del valle.
El agua subterránea es, en general, de buena calidad en la parte noroccidental del valle, mientras que en algunos sectores de la zona urbano-industrial de Puebla, existen concentraciones de hasta 2 000 miligramos de sólidos por litro, debido a factores tales como la presencia de horizontes de travertino en el subsuelo, así como de mantos confinados de aguas sulfurosas a mayor profundidad (por debajo de los 150 m) que localmente, logran abrirse paso a la superficie a través de fracturas en el terreno, formando pequeños manantiales de olor desagradable. Estas aguas son ricas en calcio, sulfato, potasio y nitratos; su origen se atribuye a reminiscencias de actividad magmática poco profunda. Deben mencionarse también las fuentes de contaminación por infiltración a través del cauce del río Atoyac y de las fugas en instalaciones y depósitos industriales. Situaciones similares, aunque de menor magnitud, se presentan en otros sitios urbanas de la entidad, como San Martín Texmelucan, Tehuacán y el parque industrial del valle de Puebla.

 
 

UNIDADES DE PERMEABILIDAD
La permeabilidad se define como la capacidad que tienen los diversos materiales geológicos (rocas y suelos) de permitir el paso de fluidos a través de ellos, que pueden ser petróleo y en este caso, el agua.
En este apartado, se agrupan a las rocas o suelos, en cinco categorías o rangos de permeabilidad, según la capacidad de estos materiales para transmitir y almacenar el agua subterránea. Se hace también una distinción entre materiales consolidados (roca coherente) y no consolidados (materiales sueltos). La clasificación se basa en las características físicas de los materiales, como son: porosidad, grado y carácter del fracturamiento, grado de alteración, tamaño de las partículas, cementación, compacidad, grado de disolución, etc.
Los rangos manejados son: BAJA, BAJA-MEDIA, MEDIA, MEDIA-ALTA, Y ALTA, tanto para materiales consolidados como no consolidados.

 
 

Materiales con Permeabilidad Alta
Comprende rocas con alta porosidad, fracturas abiertas e intercomunicadas entre sí, libres de obstrucciones como arcillas o vetillas. Dentro de este rango se incluyen a sedimentos aluviales y depósitos piroclásticos no consolidados de tamaño grueso y medio, como gravas y arenas, que pueden tener una cantidad despreciable de arcillas. Estos materiales (si su extensión y posición topográfica y estratigráfica así lo permiten), son capaces de almacenar agua y funcionar como acuíferos de excelente rendimiento. En otro caso, si estas rocas y materiales granulares se encuentran en zonas montañosas, pueden servir como áreas de infiltración o recarga y transmitir el agua hacia los valles.

 
 

Materiales Consolidados
Para el estado de Puebla, se incluyen en esta categoría a basaltos y brechas volcánicas recientes con intenso fracturamiento, porosidad y carácter escoriáceo, pertenecientes al Eje Neovolcánico (de edad plio-cuaternaria). Se incluyen también a rocas calizas arrecifales y puras, con intenso fracturamiento y disolución, como las que afloran en el extremo sureste del estado y que forman parte de la sierra de Zongolica.

 
 

Materiales No Consolidados
Se clasifican aquí a los conglomerados y aluviones del Cuaternario, poco compactados, bien clasificados, sin cementación y con muy escasa arcilla que se encuentran distribuidos en los valles y cauces de los ríos; mismos que albergan a las principales zonas de explotación y asentamientos de numerosas comunidades en todo el estado. En estos rellenos la permeabilidad puede variar grandemente en forma local debido a mayores concentraciones de arcillas, sin embargo, se tiene una buena permeabilidad general, tal es el caso de las zonas del valle de Puebla, la cuenca de Oriental, Tecamachalco, Palmar de Bravo, Esperanza y la cañada Oaxaqueña. También se incluyen los depósitos de ceniza, lapilli y algunos aglomerados del Cuaternario, que se encuentran en la porción centro-oriental del estado; el mismo caso se presenta para las unidades del centro-occidente del Terciario Superior.

 
 

Materiales con Permeabilidad Media Alta
Se consideran aquí a rocas porosas y bastante fracturadas, con discontinuidades entreabiertas y con muy escaso relleno, así como también, a sedimentos no consolidados de grano grueso y medio, con bajo contenido de arcillas. Estos materiales pueden permitir el flujo del agua en cantidades suficientes como para conformar muy buenas zonas de recarga y si se conjugan los factores mencionados anteriormente, constituir acuíferos capaces de sustentar a poblaciones y actividades económicas de mediana escala.

 
 
Materiales Consolidados
Comprenden a rocas basálticas del Terciario Superior y calizas del Cretácico Inferior. Las primeras, al no ser tan recientes como los basaltos cuaternarios, presentan un grado de intemperismo mayor, lo que incide en la obstrucción parcial de las discontinuidades por relleno de arcillas. Las rocas calizas afloran en la parte norte del estado, en las áreas de Cuetzalan, Chiconcuautla y Tetela de Ocampo. Estas calizas, si bien, presentan rasgos de carsticidad, éstos no son tan conspicuos como en la sierra de Zongolica. Estas unidades pueden llegar a conformar buenos acuíferos y zonas de recarga, pero su rendimiento es menor al de las unidades anteriores.
 
 

Materiales No Consolidados
Se consideran aquí a los depósitos aluviales de los valles de Atlixco e Izúcar de Matamoros, debido a su carácter general más arcilloso. Se tienen también, extensos depósitos piroclásticos de composición ácida del Terciario Superior que rellenan bajos topográficos en la parte norte del estado; en los alrededores de Teziutlán, Tlatlauquitepec, al sur de Santa María Ixtiyucan y a unos 8 km al oriente de Mazatepec. Asimismo, se consideran los sedimentos de los lechos lagunares de Totolcingo y El Salado así como los depósitos volcanoclásticos que cubren los valles de Ahuehuetzingo y Chiautla de Tapia, en el extremo sureste de la entidad.

 
 
Materiales con Permeabilidad Media
Pertenecen a este rango, las rocas con porosidad y fracturamiento moderados, así como los materiales granulares con una proporción considerable de arcillas, pero que pueden permitir un flujo moderado de agua a través de ellas. Estas unidades pueden constituir buenas zonas de recarga y acuíferos de rendimiento modesto, como para abastecer a pequeñas localidades y admitir el desarrollo de actividades agropecuarias de pequeña escala.
 
 

Materiales Consolidados
Se consideran a las calizas del Cretácico Inferior y Superior con bajo grado de fracturamiento y sin carsticidad, como las que afloran en la parte centro y sur del estado; así como a las andesitas con fracturamiento espaciado, del Terciario Superior, que conforman los grandes estratovolcanes, como el Pico de Orizaba, Iztaccíhuatl, Popocatépetl y la Malinche, también se incluyen afloramientos de tobas ácidas ligeramente arcillosas y semiconsolidadas del Terciario Superior que se encuentran en el sector norte de la entidad.

 
 

Materiales No Consolidados
No existen en el estado zonas con materiales no consolidados de permeabilidad media, lo suficientemente extensas para ser delimitadas a las escalas manejadas; sin embargo, algunos sectores de las zonas lagunares de la Cuenca de Oriental pueden entrar en esta categoría, lo mismo que pequeñas áreas de los alrededores de San Vicente Coyotepec, Ahuatlán y Tecali de Herrera.

 
 

Materiales con Permeabilidad Media Baja
Se incluyen en esta categoría a las rocas y sedimentos clásticos, que debido a su escasa porosidad y fracturamiento o alto contenido de arcillas, permiten escasamente la circulación del agua a través de ellas, y aunque pudieran absorber cantidades considerables de agua, son incapaces de cederla de manera suficiente. De estos materiales sólo se pueden aprovechar o extraer volúmenes de agua muy reducidos, tan solo para uso doméstico en pequeñas comunidades.

 
 

Materiales Consolidados
Entran en este grupo, las unidades de limolita-arenisca, y caliza-lutita de edad mesozoica de la sierra Norte, al igual que las formaciones de lutita-arenisca y caliza lutita de la misma edad, de la sierra Mazateca. Están también los conglomerados pardo rojizos y cuerpos de limolita-arenisca y arenisca-conglomerado del Terciario Inferior, considerablemente cementados, que afloran en diversos puntos en toda la mitad sur de Puebla; también extensos macizos lávicos de composición intermedia y ácida, como los que se encuentran en el extremo suroeste de la entidad y en el área de Chignahuapan y Ahuazotepec.

 
 

Materiales con Permeabilidad Baja
Son rocas muy compactas o cementadas, que por su baja o casi nula porosidad, o por su fracturamiento escaso, cerrado, sellado o superficial, se comportan como una barrera prácticamente impermeable a el paso del agua. Los sedimentos con predominio arcilloso, se comportan de manera similar (pueden absorber agua pero no permitir su flujo). En estos materiales, no pueden prosperar aprovechamientos de agua subterránea.
Se consideran aquí a las rocas ígneas intrusivas ácidas del Terciario que se hallan en el área de Totoltepec, Chiauzumba y Ometepec, lo mismo que las rocas metamórficas paleozoicas que dominan en la región de la Mixteca y afloran en una pequeña zona a unos 10 km al norte de Tlatlauquitepec.
Se incluyen a las cataclasitas de presumible edad cretácica que ocupan una extensa franja de la sierra Mazateca, así como a las unidades sedimentarias arcillosas del Terciario Inferior que se distribuyen en los extremos norte y noreste de Puebla.

 
 

ZONAS DE VEDA
La Comisión Nacional del Agua es la dependencia encargada de controlar y reglamentar la extracción del agua subterránea, mediante el decreto de zonas de veda.
Las zonas de veda son áreas en las cuales la extracción del agua subterránea y la perforación de pozos con dicho fin, se encuentra bajo control, que incluye, la restricción e incluso prohibición de dichas actividades.
Todas las zonas de explotación descritas anteriormente se encuentran vedadas desde el año de 1950; debido a la excesiva extracción en la porción central del estado, dichas áreas fueron ampliadas por el decreto del 15 de noviembre de 1967, publicado en el diario oficial, en el cual se declara “zona de veda para el alumbramiento de aguas en el subsuelo, en la zona meridional del estado de Puebla”. En esta zona quedan incluidos la mayoría de los municipios localizados en el valle de Puebla, zona de Atlixco-Izúcar de Matamoros y zona de Tecamachalco.

 
     
© Junta Auxiliar Santa María Acuexcomac, San Pedro Cholula, Puebla.